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Mamá en el exterior; entre pañales y emprendimientos.

Mamá en el exterior; entre pañales y emprendimientos.

Responder un email mientras das la teta; hacer una llamada mientras llevas a tu hijo al cole; leer un informe en los intervalos de dos minutos en los que tu bebé está concentrado en alguna actividad segura, y no a punto de tirarse por las escaleras; hacer una “pausa activa” en la oficina mientras te sacas leche en una sala de lactancia… O un baño, en la mayoría de los casos. Las mamás trabajadoras hemos llevado el multitasking a otro nivel, y esa es solo una de las muchas habilidades que se desarrollan al tener hijos. También están la creatividad, la organización, la eficiencia, la empatía y la capacidad de negociación; porque quien haya convencido a un niño pequeño de dejar de jugar voluntariamente para lavarse los dientes o acostarse a dormir, se merece un diploma. Sin embargo, la maternidad sigue suponiendo un retroceso en la vida profesional de las mujeres y en sus ingresos, incluso en las economías desarrolladas.

Cada año, el Banco Mundial realiza un estudio en 190 países para determinar la inclusión laboral y económica de las mujeres de acuerdo con varios indicadores: movilidad, empleo, remuneración, matrimonio, maternidad, emprendimiento, gestión de activos y jubilación. Aunque se han visto avances en todas las áreas analizadas y en todas las regiones del mundo, las mujeres seguimos enfrentando leyes y regulaciones discriminatorias en todas las etapas de nuestra vida laboral, especialmente después de ser madres. 

En España se calcula que después de tener un hijo las mujeres ven sus ingresos reducidos en un 11,4%, y esa cifra puede llegar al 33% después de una década, mientras los de los hombres no se ven afectados. En Colombia, la discriminación empieza incluso antes, por el solo hecho de estar en edad reproductiva: según la Encuesta Nacional de Demografía y Salud, al 32,5% de mujeres que han trabajado alguna vez les exigieron prueba de embarazo, y al 2,2% le han pedido prueba de esterilización. Total, a las mamás nos perciben como menos eficientes, menos disponibles y más “costosas” para un empleador, aún cuando muchos papás modernos quieran reducir sus jornadas laborales para dedicarse a las tareas del hogar y al cuidado de sus hijos. En fin, la realidad ha cambiado, pero los prejuicios siguen siendo los mismos. 

El panorama es complicado… Y puede empeorar. A la brecha salarial, el techo de cristal y la dificultad de conciliar, vamos a añadirle un nuevo nivel de dificultad: ser mamá migrante. Ahora apretemos un poco más las tuercas: ser mamá migrante y emprendedora. Los nuevos obstáculos parecen insuperables: homologar títulos, informarse en un idioma que no se domina, superar barreras raciales y estereotipos culturales, todo eso mientras se está lejos de la familia y, recientemente, en medio de una pandemia. Para hablar de estos temas recurrimos a una experta que lo ha vivido en carne propia: Vannessa Buriticá, internacionalista, CEO y fundadora de Soothing Soul y de Mujer ES Madre, una red de madres emprendedoras entre Colombia y Europa.  

(Video recomendado: Maternidad en el exterior)

(Chicago Tribune)

De internacionalista a ‘Mompreneur’

Vannessa es una bogotana preparada y con una trayectoria profesional amplia: internacionalista de la Universidad del Rosario, con maestrías en política y Cooperación para el Desarrollo en Colombia y España. En su paso por Madrid conoció a Manuel -hoy su esposo y socio-, un italiano con un trabajo que implicaba muchos viajes. Vannessa volvió a Colombia y trabajó en la Cámara de Comercio de Bogotá durante tres años; allí vivió su primer embarazo, en la tranquilidad de un trabajo estable y apasionante en responsabilidad social empresarial, y allí nació su hija Martina, hoy de 9 años. La aventura comenzó cuando madre e hija viajaron a Europa a reunirse con Manuel, y, adelantándonos varios años en el tiempo, Vannessa se convirtió en una “Mompreneur”, ese neologismo inglés con que se describe a las madres que deciden empezar su propio negocio para compaginar su vida profesional con su rol familiar. 

Vínculos: ¿Cómo fueron esos primeros años en Europa?

Vannessa Buriticá: Estábamos asentados en Italia pero viajábamos todo el tiempo, estuvimos en España, Francia, Polonia… Para mí en ese momento fue un regalo de la vida, porque amo viajar, conocer otras culturas y soy una apasionada por la gastronomía; esa experiencia me sirvió mucho para enriquecerme, pero ejerciendo la maternidad te das cuenta de que las cosas son un poco más difíciles. Era madre primeriza, buscando qué hacer con mi hija, aprendiendo a moverme por cada lugar y a sobrellevar nuestras necesidades diarias… Además, el mundo en ese entonces no era tan digital como es ahora, y mucho menos en mi profesión.

¿Fue difícil instaurar tu vida laboral en Italia? 

V.B. Los migrantes tenemos el tema de homologar los estudios, que no es nada sencillo: requiere esfuerzos económicos, de tiempo, y hay dificultades para pedir información si no conoces el idioma local. Eso ya te cierra un montón de puertas. Al establecernos totalmente en Italia, buscar trabajo fue muy complejo: a veces sólo puedes acceder a ciertos cargos o ciertos roles por el hecho de ser migrante, o mujer en época fértil, o porque ya tienes hijos, o porque estás demasiado formada. En medio de esa frustración entendí que necesitaba crear un negocio que me permitiera ser creativa y me diera independencia, libertad y flexibilidad, y empecé a madurar la idea. El emprendimiento es una terapia personal porque tienes que conocerte y entender lo que quieres: así empezó ‘Soothing Soul’, una comercializadora de vinos internacional. 

En ese momento llegó tu segundo embarazo…

V.B. Cuando la mujer se convierte en madre pierde muchas oportunidades: acceder a mejores cargos, a formación, a tener servicios, respaldo por parte del Estado… Ese era mi caso: estaba en Europa, en un país desarrollado, trabajando a través de un contrato que me renovaban cada mes, y cuando me llegó la maternidad no tuve ningún tipo de respaldo. Aunque contaba con mi esposo y mi familia política, me sentía muy sola, y eso te genera muchos conflictos internos. El tema de la cultura se vuelve un peso porque te sientes muy diferente de los demás. Al final me acerqué mucho a otras mujeres, amigas latinas especialmente, y nos dimos cuenta de que tenemos muchas áreas desatendidas a nivel individual y personal. 

¿El nacimiento de tu segundo hijo fue determinante para emprender?

V.B. Mi hijo Valentino (hoy de 5 años) fue un bebé prematuro, que tuvo muchas dificultades de salud al comienzo y todo fue muy duro. Ahí fue cuando me dije, ¡no puede ser que las madres migrantes estemos solas, viviendo cada una en su realidad! Nosotras somos las llamadas a construirnos un futuro diferente. El tema de cómo se vive la maternidad cuando eres migrante es muy complejo, para mí era importante que a nivel civil existiera una voz que identificara nuestras necesidades, y poder reflejarnos en la cara de otra mujer que sienta más o menos lo mismo. ‘Mujer ES madre’ era un proyecto que yo llevaba adentro, que no sabía cómo se llamaba, que no tenía pies ni cabeza; mis grandes motivaciones de esta historia fueron mi madre y mi hija, quería entender la realidad por las que pasó una, y dejarle una mejor conciencia a la otra en ese mismo proceso. 

¿Dirías entonces que tus emprendimientos nacieron de la mano?

V.B. Además de combinar una pasión personal, quería desarrollar algo que pudiera aportar; tú puedes desarrollar una idea de negocio y al mismo tiempo dejar un legado social. Viviendo en Italia y conociendo la cultura de mi esposo, me adentré en este mundo fascinante de los vinos, y juntos decidimos empezar ‘Soothing Soul’. Primero abrimos mercado en Colombia, porque yo quería iniciar un negocio que me permitiera viajar allí y estar en contacto con mi país, y ahora también tenemos presencia en Alemania, donde vivimos hace tres años. Esta experiencia se convirtió en algo que quise compartir con otras personas, sobre todo con mujeres madre que nos convertimos en expatriadas, o que de alguna manera no podemos satisfacer una necesidad o un interés a nivel profesional, aunque tenemos todas las herramientas para hacerlo. De ese deseo de compartir y crear comunidad en torno a la maternidad y el emprendimiento, nació ‘Mujeres ES Madre’, que en Alemania es el capítulo de responsabilidad social de ‘Soothing Soul’, y en Colombia es una fundación.

¿Cuánto tarda un emprendimiento en ver la luz, en ser sostenible, y en empezar a dar los frutos económicos que esperamos?

V.B. No hay una fórmula establecida: depende del tiempo y los recursos que tengas a tu disposición. Yo recomiendo ponerla a marchar e ir recogiendo los frutos poco a poco. En mi caso, sentarme a escribir el plan de negocios me tomó un mes porque ya tenía la idea clara: qué quieres hacer, a dónde quieres llegar, cuál es tu misión, tu target, tus canales, tus proyecciones, tu imagen… Luego, en la etapa de formalización depende mucho de dónde estés, y finalmente empiezas a materializar tu idea cuando empiezas a buscar clientes, establecerte en el mercado que hayas elegido, crear alianzas, crear relaciones con proveedores, generar confianza y credibilidad. A mí todo el proceso me tomó un año y medio, pero dependiendo del tipo de emprendimiento que tienes, habrá mayor o menor complejidad. 

En palabras de Vannessa, “el emprendimiento es un inflable del que te puedes agarrar para sobrellevar la marea, independientemente de las condiciones en las que vivas y de cuáles sean tus motivaciones”.

¿Crees que las madres son unas emprendedoras por naturaleza?

V.B. Si la familia es el núcleo de la sociedad, la mujer madre es el ente multiplicador de información, de derechos y de deberes, y quien toma muchas de las decisiones en el hogar. Lo que aprendes en casa, de tu madre, no se te va a olvidar nunca: desde alimentarte bien y gestionar tu vida en general, a acceder las rutas de justicia y qué hacer en caso de maltrato. El problema es que muchas madres no pueden acceder a información valiosa, falta mucha socialización; es absolutamente necesario que las mujeres conozcamos de política, que además de ser la esencia de todo, te permite acceder o no a ciertos servicios y oportunidades. También falta entender las necesidades reales de la mamá, los horarios en los que está activa y en cuáles no puede acceder porque la maternidad es algo que absorbe mucho tiempo. Yo creo que la mujer tiene una capacidad increíble y el estado no se ha dado cuenta del aliado que tiene en cada hogar; somos un aliado estratégico para los sectores público y privado. 

“Las madres somos un sector infravalorado de la sociedad, con el potencial de  transformar el mundo; si todo se subsanara desde el hogar, no habría tantos problemas a nivel social y habría muchas reducciones presupuestales en el tema de políticas públicas”. 

 

¿Cómo está el tema de igualdad en el mundo; hay cifras específicas sobre la comunidad latina en Europa?

V.B. En América Latina y África el emprendimiento femenino es muy alto, y eso me lleva a pensar que cuando hay condiciones difíciles, no tienes respaldo del Estado o se te cierran puertas a nivel social, te provees de un andamiaje para desarrollar algo que te permita avanzar y proveer para tu familia, es casi instintivo. En países como Alemania, aunque la apertura de una empresa es relativamente fácil, el emprendimiento no es tan común; hay más condiciones de igualdad profesional y las mujeres prefieren tener la seguridad de un empleo a emprender. Como inmigrantes tenemos otras barreras, pero no he encontrado información específica sobre la comunidad latinoamericana en Europa. La migración colombiana ha cambiado mucho en 20 años, antes había muchas madres que tenían que dejar a sus hijos para irse a trabajar en el tema doméstico, de limpieza y cuidados, que era el sector prioritario en esa época. Ahora la migración es más diversa y preparada, con vinculaciones académicas y profesionales. 

¿Cuál es la propuesta de ‘Mujer ES Madre’ para las mamás expatriadas?

V.B. Es un medio para compartir mi experiencia y la de otras mamás hispanohablantes, latinoamericanas, que nos hemos construido en el exterior y nos hemos abierto camino para desarrollar una idea. Queremos inspirar y apoyar a otras madres cuando estén listas para iniciar el camino del emprendimiento; tanto a las que están empezando su maternidad, como a las que son mayores y con hijos que ya se han ido, para que vuelvan a pensar en ellas y sus necesidades. Realizamos eventos virtuales y directos en Instagram donde transmitimos los modelos de negocio que nos has servido, y nuestras historias personales. Hablamos de política internacional y local, derechos humanos, acceso a la justicia, a servicios y programas locales; además de todo lo relacionado con el emprendimiento: trámites, aduanas y las oportunidades que tenemos los latinoamericanos en el mercado europeo.

¿Y para quienes están en Colombia?

V.B. En el capítulo Colombia también ayudamos a quienes estén interesadas en abrir mercado en Europa, y estamos mirando la posibilidad de brindar capacitación a mujeres vulnerables, especialmente a madres, sobre lo que deben tener en cuenta para ofrecer su producto en otros países. La idea es llegar a la mayor cantidad posible de mamás y para eso estoy en un proceso de concertar alianzas con instituciones y personas que quieran sumarse. 

¿Qué proyectos a futuro tienes con ‘Mujer ES Madre’?

V.B. Como la bogotana orgullosa que soy, quiero liderar un movimiento en el cual se vinculen las realidades de la ciudad y del país con los colombianos que estamos en el exterior, y que queremos construir patria y aportar con nuestro conocimiento. En el futuro me encantaría gestionar enlaces con oferentes de becas académicas destinadas a las madres, porque conjugar los estudios o la carga investigativa de un posgrado con la maternidad no es sencillo, todavía tenemos que avanzar mucho en entender las necesidades de las madres. 

¿Cuáles consideras que son los principales retos y oportunidades para una mamá emprendedora?

V.B. El principal reto es la organización del tiempo. Establecer desde el principio cuánto le vas a dedicar a tu emprendimiento es fundamental, te  permite marcarte unas metas para lograrlas progresivamente. Esto se convierte en una oportunidad, porque al ser dueña de tu tiempo puedes estar presente en la vida de tus hijos. Ser mamá trabajadora es un ejemplo muy bonito y edificante para su futuro, yo lo veo con mi hija, quien en cada uno de mis eventos promocionales se convierte en mi ayudante; ella es amante del arte y me pide un espacio en el evento para exponer sus creaciones. Otros retos son el idioma y la cultura del mercado que quieres penetrar, pero cuando te esfuerzas y logras tener una base inicial para tener una conversación, se te abren muchas oportunidades: entiendes las costumbres y formas de ver la vida de tus clientes, y eso te permite ser más estable y competitiva en el mercado. 

Obras de arte de Martina, expuestas en un evento promocional de ‘Soothing Soul’.

¿Has lidiado con el fracaso?

V.B. El fracaso hace parte del proceso; es un tema de aprendizaje y de experiencia que vas adquiriendo en el camino. Cuando hice la primera importación de vino en Colombia tuve mil dificultades; impuestos, trámites, requisitos, invima, registros sanitarios… En esa época sentía que el fracaso me estaba respirando constantemente en la nuca. Luego entendí que era parte del proceso y que después de los errores de la primera vez, la segunda no iba a ser igual. Pero eso nadie me lo dijo, eso va pasando, es el construir de la experiencia, de la historia. El fracaso hay que verlo como una oportunidad de crecer y entender todo lo que hay en riesgo y todo lo que puede pasar, es ahí donde tratas de tomar otros caminos.

¡Tal y como pasa con la maternidad! ¿Cómo has lidiado con la culpa?

V.B. Ese sentimiento erróneo aparece de repente y no lo puedes controlar. Tienes que entender que eres un ser humano y a veces te equivocas, aunque quieras hacer mil cosas. Nosotras somos supremamente exigentes. Tanto si tienes un compañero con quien equilibrar estos pesos, como si estás sola, debes aprender a tener compasión, la tenemos con todo el mundo, menos con nosotras mismas. Si pretendemos mantenerlo todo en equilibrio, todo el tiempo, corremos el riesgo de enfermarnos, porque la maternidad y el emprendimiento son física y emocionalmente extenuantes. También tenemos que sacar tiempo para desconectar y hacer algo que nos gusta: yo, por ejemplo, trato de meditar y eso ha sido fundamental en mi proceso. 

¿Qué consejo les das a las madres emprendedoras?

V.B. ¡Tampoco hay que exigirse tanto! Somos muy perfeccionistas y a veces necesitamos lanzarnos, darnos la posibilidad. Necesitamos tener intuición, bases y conocimiento, pero también decir “me voy a lanzar, ¿por qué no? ¡Claro que sí, claro que puedo!” Ese es el mensaje positivo de las madres que cuentan su historia en mis directos de Instagram: ¿Si no es hoy, entonces cuándo; y si no eres tú, entonces quién? 

Sobre el Autor

Manuela Osorio

Manuela es Comunicadora Social y Periodista de la Universidad de Manizales y tiene un máster en Economía Creativa, Gestión Cultural y Desarrollo de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Ha vivido y trabajado en Estados Unidos, India y Reino Unido. Hoy se dedica a la creación de estrategias digitales para empresas y contenidos para medios digitales e impresos, desde España.

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