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Etiqueta de comportamiento con los padres primerizos (aquí, allá, ¡y en todo el mundo!).

Etiqueta de comportamiento con los padres primerizos (aquí, allá, ¡y en todo el mundo!).

Todos hemos visto y simpatizado con esos pequeños seres frágiles, cansados, hambrientos, emocionales y que se están adaptando a un nuevo mundo: los padres primerizos. ¡Claro! Los bebés son los jefazos y los que marcan el ritmo de todos los adultos a su alrededor, pero no debemos olvidar ni relegar a un segundo plano a sus pobres madres y padres, cuyos mundos acaban de ponerse patas arriba, y quienes también necesitan atención y cuidados especiales de parte de sus familiares, amigos y conocidos. Aunque, pensándolo bien, realmente en esta etapa preferimos que los conocidos ni se aparezcan, ¡gracias!

En el sexto mes de Julieta, cuando ya nos sentimos bastante adaptados como padres (no cantamos victoria, apenas va a empezar a comer sólidos), y en estas semanas idílicas en las que sostiene la cabeza y agarra objetos a la perfección, pero todavía no gatea (sudo y tiemblo al escribirlo), he decidido hacer un artículo retrospectivo: la etiqueta de comportamiento con los padres primerizos. Esta guía se ha creado después de meses de conversaciones exhaustivas con otros padres de diversas culturas, antecedentes, tendencias sexuales y religiones: Jorge (el esposo), mis cuñados (ella española, él colombiano), y una cantera de primos y amigos cercanos de Colombia, India, Estados Unidos, Reino Unido, Tailandia, Costa Rica, Japón, Francia y España. 

Este manual es general y pretende ser sensible ante las diferencias de los padres interculturales; sobra decir que cada regla aplica de forma diferente dependiendo del contexto, la personalidad, costumbres y deseos de cada pareja. Dicho esto, también he de decir que está bastante aprobado y blindado. Si el lector tiene alguna duda sobre el efecto de sus acciones y comentarios con los padres primerizos, se recomienda que pregunte con la mano en el corazón y sin ponerse de mal genio; de igual forma se aconseja a los padres que respondan con la verdad y nada más que la verdad, y sin pensar en herir sentimientos. La paternidad ya es lo suficientemente compleja para ponernos con rodeos. Sin más preámbulos, empecemos con las reglas de protocolo. 

Regla #1: partir del supuesto de que la visita debe ser corta, y mejor en la casa

A no ser que la pareja exprese claramente lo contrario, las visitas al recién nacido y los padres primerizos deben ser cortas y previamente agendadas: la espontaneidad en este caso no es buena idea, pues la nueva familia se está adaptando a unos nuevos ritmos y los horarios apenas se están estableciendo. Aunque se tengan muchas ganas de dar la bienvenida al recién nacido y las felicitaciones a sus padres, es mejor esperar un par de semanas y no aparecerse en el hospital, a menos que los padres lo deseen. 

Los visitantes deben ser conscientes de que probablemente se encuentren con unos padres felices pero cansados, que han dormido y comido mal; además, la mamá estará adolorida, en pleno posparto y recuperación. En este tipo de visitas los padres no tendrán muchas ganas ni tiempo de jugar al anfitrión, así que es una buena idea llevar algo para merendar y ofrecerse a hacer el café. Lavar los platos o pasar la aspiradora ya es un puntazo para los más cercanos. 

Si los nuevos padres están en otro país la comunicación es clave: la mayoría de mujeres encuestadas (sobre todo las latinas) quieren a sus padres cerca (sobre todo a las madres) cuando tienen un bebé nuevo: sin embargo, es importante que los nuevos abuelos sepan dar el espacio suficiente a los padres primerizos para que disfruten y conozcan a su bebé en la intimidad; para eso es clave que los padres sepan establecer los límites con mucho amor y sinceridad, y que los abuelos los acepten sin tomárselo como una ofensa. Un bebé es felicidad para toda la familia y su llegada se celebra en grande, especialmente en Latinoamérica, pero este probablemente no sea el momento adecuado para que tíos, primos y mejores amigos decidan irse de viaje a conocer el bebé y, de paso, el país en el que viven los padres: mejor dejarlo para más adelante. 

Regla #2: sensibilidad con los comentarios, por favor 

Es sentido común, pero a veces falla: no decir nada si la casa está sucia o si los padres están desarreglados; no hacer comentarios sobre el físico de la madre, no comparar su caso con los de otros padres que conocen. Este es un buen momento para mencionar que este protocolo no es solo para parejas heterosexuales que han tenido un hijo biológico; también aplica para los que han adoptado, para las parejas homosexuales que han usado una surrogate -vientre de alquiler- o reproducción asistida -Inseminación Artificial, Fecundación In Vitro o Método ROPA- y para las familias monoparentales. Si los visitantes tienen curiosidad sobre la situación parental o el parto, se recomienda tantear primero el terreno antes de hacer preguntas incómodas; aunque muchos quieren contar la historia del parto o la recepción del bebé -sea cual sea su caso-, no todos están en el momento emocional para hacerlo. Si la opinión del visitante no concuerda con las decisiones de los padres, es mejor que se la guarde, pues no es el momento ni el lugar para manifestarla (y tal vez nunca lo sea). 

Regla #3: respetar -sin criticar- las reglas y decisiones de los padres 

Hay padres que no quieren que a su bebé lo coja todo el mundo -es normal, pues sus sistemas inmunes son muy frágiles y además pueden agobiarse fácilmente-; y hay otros, relajados, que alientan a sus amigos y familiares a cargarlos. Sea cual sea el caso, hay que respetar sus deseos sin protestar ni alzar las cejas. Las normas de oro son lavarse las manos antes de cargar al recién nacido, aguantarse las ganas de llenarles las cara y las manos de besos y evitar los ruidos o movimientos fuertes que puedan asustarlos. 

Querido visitante: si está enfermo, no visite, espere a aliviarse; si tiene hijos pequeños que están especialmente cansones o enfermos, no visite, habrá mucho tiempo para que los niños se conozcan; si le cancelan a última hora, entiéndalo, habrá una buena razón. 

Regla #4: abstenerse de dar consejos y opiniones que no se han pedido

No es que no queramos recibir consejos, ¡claro que sí! Queremos reunir la mayor cantidad de información posible, escuchar la experiencia de otros padres (a veces) y luego decidir qué nos viene mejor a nosotros. Pero hay una gran diferencia entre compartir un tip que funcionó y que tal vez pueda serle útil al otro, desde el respeto; e impartir consejos de forma imperativa tipo “tienes que hacerlo así, sino no lo vas a lograr”. Todos los bebés son diferentes, todos los papás son diferentes, y los tiempos han cambiado (¡bastante!). Si el bebé llora desconsoladamente, es mejor evitar los siguientes comentarios tan típicos como molestos: “tiene hambre”, “tiene frío”, “tiene cólicos”, “necesita un cambio de pañal”. Esas son las primeras cosas que pasarán por la mente de los nuevos padres y, por supuesto, se encargarán de solucionarlas. Finalmente, se deben eliminar los comentarios del tipo arcaico que han sido desaconsejados por la ciencia, que incluyen pero no se limitan a “dale manzanilla para que se llene/se duerma”, “dale agua de fríjoles”, “ponle maizena en la cola”, “ponle una faja en el ombligo”, “envuélvele las piernas en un pañal” o “¡Déjalo llorar!, así desarrolla los pulmones y no se acostumbra a los brazos” (Un abrazo al 99% de las mamás lectoras que están mirando al cielo con los brazos abiertos o las manos en la cabeza, recordando sus propias anécdotas al respecto).

Regla #5: nunca, pero NUNCA, desalentar la lactancia materna 

La lactancia materna es el mejor alimento que puede darse a un bebé: contiene los nutrientes necesarios para su formación y desarrollo, se configura de acuerdo a las necesidades de cada bebé y proporciona bienestar y seguridad al recién nacido. La OMS la recomienda en exclusiva hasta los 6 meses y asegura que “prácticamente todas las mujeres pueden amamantar, siempre que dispongan de buena información y del apoyo de su familia y del sistema de atención de salud”. Sin embargo NO es un camino de rosas, no siempre es tan fácil y todavía hay muchos tabúes a su alrededor. Por muchas razones también hay madres que no pueden amamantar a sus bebés o han decidido no hacerlo, y esta es una decisión válida y absolutamente personal. 

En este punto pedimos encarecidamente que se abstengan de hacer los siguientes comentarios: “seguramente tienes poca leche”, “se te van a dañar los senos”, “el bebé queda con hambre”, “eso es una esclavitud”. Y también los del tipo: “¿pero por qué le das fórmula a tu bebé, pudiendo alimentarlo?”, “si le diste fórmula al principio ya no puedes darle pecho” (información errada, compañeros). Tampoco se hacen comentarios con respecto a la forma y el lugar en que la madre quiera o deba alimentar a su bebé: no se aceptan los “¡¿Vas a sacarte el pecho aquí, en público?!” ni los “¡No te tapes! Amamantar es natural, tus senos son naturales”, pues cada mamá es diferente y debe hacer lo que salga del co…razón. Por favor déjenos hacer lo que nos dé la gana y nos genere comodidad, seguridad y felicidad a nosotras y nuestros bebés. 

Regla #6: da el regalo… y olvídate de él 

Los regalos son muestras de afecto para el recién nacido y los padres, pero es mejor darlos con la factura para que la nueva familia tenga la oportunidad de cambiarlos de ser necesario. ¿Pero por qué querríamos cambiar algo tan bonito y que nos dieron con tanto amor? Pues por una serie de motivos: al bebé le queda pequeño o demasiado grande y queremos usarlo cuanto antes, no le sirve por las estaciones del país en el que vivimos, ya nos dieron ese juguete/set de teteros/sacaleches, tenemos superávit de mantas/bodies talla 0 o pijamas, el bebé no se adapta a esa marca de tetero o chupete, los padres han decidido no darle tetero o chupete, o simplemente no es del gusto de la pareja. En este caso es mejor preguntar a los papás qué le hace falta al bebé o si tiene algún antojo en especial: las listas de tiendas o de Amazon son muy prácticas y funcionan de maravilla si se quiere regalar algo desde un país hacia otro. Claro que si se quiere mantener el romanticismo, se conoce muy bien el gusto de la pareja o es un regalo hecho con las manos, los padres y el bebé sabrán apreciarlo 🙂 

La parte del olvido está en que no es necesario pedir foto del bebé estrenándose el regalo, ni preguntar por él cuando vayan a visitarlo: por favor, ya estamos muy agobiados para pasarnos el día mandando whatsapps o para tener que dar explicaciones incómodas sobre por qué no lo usamos, no se lo ponemos o no lo tenemos a la vista. 

Hasta aquí esta primera versión de la “Etiqueta de comportamiento con los padres primerizos” versión internacional. Queridos papás, si tienen más consejos, sugerencias o simplemente quieren hacer catarsis y contarnos sus historias, ¡usen los comentarios! Esta es una guía en construcción y necesitamos de su ayuda. 

 

Escrito por: Manuela Osorio pineda.

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