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La sabrosura de la lengua española

La sabrosura de la lengua española

El español es tan amplio, variado y divertido como la cantidad de lugares que lo hablan. Sabías que este idioma se habla oficialmente en 21 países; Uno en Europa, otro en áfrica y 19 ubicados en Suramérica y Centro América.

Es encantador cuando varias personas de habla hispana procedentes de diversos  sitios se reúnen a conversar con sus modismos y sentido diverso de la misma palabra. Además con el uso de  expresiones gesticulares que acentúan aún más el mensaje haciéndolo jocoso y dándole ese toque de sabrosura que solo nuestra lengua castellana tiene. 

Como los hermanos Juan Andrés Ospina y Nicolás Ospina, colombianos que realizaron un video sobre  Qué difícil es hablar el español.  Los dos son músicos, productores y arreglistas de profesión. Deciden un día de locura crear un video para presentar una de las quejas más comunes, por parte de los estudiantes del idioma acerca de  la gran confusión cuando deciden poner en práctica lo aprendido y se lanzan a hablar con personas latinas de diferentes países sabiendo que ni siquiera,  entre ellos mismos, logran entenderse cuando hacen uso de sus modismos. 

Vamos a divertirnos un rato viajando por el mundo de la lengua española justo en el mes en que celebramos el día del idioma español: 23 de abril. 

“El lenguaje no sólo describe la realidad, sino que además es capaz de crearla. Nuestra forma de hablarnos a nosotros mismos afecta tremendamente a nuestra manera de relacionarnos con el mundo”.-Mario Alonso Puig

Vemos como…

En un restaurante un colombiano llama al mesero, pero un español a un camarero, un paraguayo a un Mozo y un cubano a un dependiente.

Cuando tenemos frío los colombianos nos cubrimos con una cobija, pero los españoles con una manta, en Guatemala con una chamarra, en México con un sarape y en Puerto Rico con una frisa. 

Un colombiano llama a un niño, mientras que un español a un crío, un argentino a un chango, un chileno a un cabro, un ecuatoriano a un guagua, un uruguayo a un botija y un venezolano a un chamo. 

Ahora bien, en Colombia se firma un documento con esfero, pero en Ecuador con una pluma, en España con un boli, y en Paraguay con un birome, al igual que en Argentina. Se usa el mismo objeto pero a menos que lo acompañemos de un gesto o movimiento con la mano sería complicado de entender y eso que estamos usando el mismo idioma.

Por otra parte, a diferencia de los chilenos que cargan agua en una cubeta, los colombianos cargamos agua en un balde, los españoles en un pozal, los dominicanos en un cambumbo y los venezolanos en una ponchera. 

Las colombianas usan como accesorio unos aretes, en tanto que las argentinas sus aros, las cubanas sus argollas, las españolas sus pendientes, las mexicana usan arrancadas y las venezolanas sus zarcillos.

“El lenguaje es el vestido de los pensamientos”. – Samuel Johnson

Y si de ir a la playa se trata pues un colombiano nunca olvida su traje de baño, al mismo tiempo que un argentino no podrán olvidar su  malla, el guatemalteco su calzoneta y el ecuatoriano  su terno de baño. 

Cuando vemos una película nunca pueden faltar en Paraguay el pororó,  en Colombia  las crispetas, en Argentina el pochoclo, en Chile las cabritas, en Cuba las rositas de maíz, en Ecuador el canguil, en España las rosetas de maíz, en Guatemala los poporopos, en Perú la canchita y en Venezuela las cotufas. 

A propósito si en Colombia nos enojamos, en Uruguay se malhumorean, en Argentina se calientan, en Ecuador se encabronan, en Honduras se encachimban, en Perú se malean, un Venezuela se arrechan  y  en España se cabrean. 

Por otra parte, si de diversión se trata, un colombiano organiza una fiesta o rumba, en cambio un español una juerga, el mexicano un reventón, un guatemalteco un toque, el paraguayo una farra, un peruano un tono, el salvadoreño una jodarria y un argentino tendrá una joda.   

Podemos hablar el mismo idioma y no entendernos, podemos ver la misma película e interpretarla de manera diversa, podemos percibir los colores de la naturaleza de manera variada, pero el lenguaje más importante y con el que mejor fluirá la vida es el del respeto.  Amemos las diferencias culturales y aprendamos de ellas en lugar de  verlas como un problema, veámoslo como algo divertido y que nos puede unir mucho más. 

“Podemos tener diferentes religiones, diferentes idiomas, diferentes colores de piel, pero todos pertenecemos a la raza humana ».-Kofi Annan

Sobre el Autor

Mónica Sanabria

Comunicadora social y periodista, Master en relaciones internacionales. Larga experiencia en medios de comunicación Prensa Radio y Televisión. Desde el 2003 dirige su agencia de publicidad M&M Creative Image productions con gran dominio en artes gráficas, Social Media y Fotografía.

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