Colombianos migrantes: ¿representados o abandonados? .

Publicado por Manuela Osorio | agosto 26, 2020 | Actualidad
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Con alrededor de 5 millones de expatriados, los colombianos en el exterior somos el equivalente aproximado a la población de Medellín y Cali, lo que significa que en número representaríamos la segunda ciudad virtual más grande del país después de Bogotá, y el tercer departamento después de Cundinamarca y Antioquia. Pero la importancia de la diáspora no solo se mide en población, también lo hace en plata: de 10 colombianos que viven por fuera, entre 6 y 7 envía dinero al país. Estas remesas superaron los 8.000 mil millones de dólares en el 2019, el equivalente a toda la inversión extranjera directa que había llegado al país hasta septiembre, y más de tres veces lo que representa la cosecha cafetera en Colombia. 

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Con todas estas cifras es justo decir que el colectivo de los colombianos en el exterior merece una buena representación política; una que asegure que la voz de los migrantes se escuche en las discusiones sobre el presente y el futuro del país, y que participe en la toma de decisiones sobre los proyectos de ley que se están construyendo alrededor de la migración colombiana. Teniendo en cuenta la cantidad de migrantes, técnicamente tendríamos derecho a 13 curules dentro del Congreso, pero la realidad es bastante diferente: para los colombianos residentes en el exterior existe una circunscripción internacional mediante la cual se elige un Representante a la Cámara. Eran dos, pero en el 2015 perdimos la segunda curul. 

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Como si fuera poco, el balance histórico del desempeño legislativo de los congresistas electos por los colombianos en el exterior deja mucho que desear. Según datos de la organización Congreso Visible, solo el 10% de los proyectos de ley presentados por quienes nos representaron entre el 2014 y el 2018 estuvieron directamente relacionados con la agenda migratoria; el 90% restante se debió a otros intereses. Nuestro actual representante se llama Juan David Vélez; muchos son los debates sobre su gestión y su papel dentro del manejo de los vuelos humanitarios en la emergencia del COVID-19, pero en este artículo no entraremos en ellos. Nos parece relevante, eso sí, mojar los pies en los terrenos pantanosos de la pedagogía política, el abstencionismo electoral dentro de nuestra comunidad y los obstáculos que tenemos para ejercer la democracia. 

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Si no votamos, no contamos

Históricamente, alrededor del 90% de los colombianos en el exterior no votan para Congreso y Presidencia, pero esta estadística alarmante no se debe solo a la abstención voluntaria; falta pedagogía, falta promover la participación y faltan instrumentos electorales como el voto digital, pues no todos tenemos un consulado cerca para poder ejercer nuestro derecho. Volvamos a las cifras: de los 5 millones de colombianos en el exterior, para las elecciones del 2018 estaban habilitados para votar en el exterior 1.376.071 colombianos, pero solo 275.290 ejercieron su derecho al voto, es decir el 19.96% de los que tenían su cédula inscrita, y el 5.5% aproximadamente del total de expatriados. Aunque las cifras de la Cancillería muestran que quienes se inscribieron para votar en el exterior fueron un 39% más que en las elecciones presidenciales del 2014, el camino por recorrer sigue siendo bastante largo. 

Necesidades, ¡muchas! ¿Por dónde empezamos?

Al hablar con otros colombianos en el exterior, la probabilidad de que salgan estos dos temas es bastante alta: quejas por la atención en los Consulados de Colombia en el exterior (“nunca contestan”, “nunca te ayudan”, “están desbordados”) y el costo de los trámites y servicios desde el exterior: renovar el pasaporte, autenticaciones, certificaciones y una larga lista de etcéteras, que aunque bajaron de precio, siguen siendo elevados. La discusión pasa a otro nivel cuando hablamos del costo de los vuelos humanitarios durante la pandemia del Coronavirus (que han llegado hasta los 12 millones de pesos), y sube de tono al mencionar lo que se necesita para repatriar el cuerpo de un colombiano fallecido en el extranjero: entre 20 y 40 millones de pesos. Hace unos meses se habló de un proyecto de ley para garantizar la repatriación, pero al parecer, quedó en el olvido

Las necesidades son muchas y muy grandes, pero para empezar a ordenar la casa, el politólogo y asesor de Gobierno Javier Urrea lista cuatro exigencias principales en su blog Política Directa: el derecho al voto digital con tecnología blockchain para superar las barreras geográficas, reglamentar la la Ley 1465 de 2011 que regula el Sistema Nacional de Migraciones de Colombia, la inclusión real de los colombianos migrantes en el Plan Nacional de Desarrollo y la crisis de representación dentro del poder legislativo. Con esta última demanda volvemos al principio: un solo congresista no es suficiente para representar los intereses de la comunidad colombiana en el exterior. La situación no ha caído en saco roto y actualmente hay dos proyectos para aumentar nuestra representación política en el Congreso.

¿Cómo pinta el futuro? Dos proyectos para aumentar nuestra representación política

El primer proyecto propone modificar los artículos 171 y 176 de la Constitución Política de Colombia y considera que en el Congreso debe haber 5 Senadores y 10 Representantes a la Cámara por los colombianos residentes en el exterior. Éste fue presentado por los Senadores Gustavo Bolivar, Feliciano Valencia, Criselda Lobo Silva, Antonio Sanguino, Julián Gallo Cubillos, Pablo Catatumbo Torres, Israel Zuñiga, Victoria Sandino Simanca y Aída Avella; y los Representantes a la Cámara Jairo Reinaldo Cala, Abel David Jaramillo, Angela María Robledo, Luis Alberto Albán Urbano y Omar de Jesús Restrepo.

 

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Un segundo proyecto propone que sean 2 Senadores y 2 Representantes a la Cámara; uno por América y Oceanía, y otro por Europa, Asia y África. Éste ha sido presentado al Congreso por los Senadores Angélica Lozano Correa, Luis Fernando Velasquez Chavez, Antonio Sanguino, Temístocles Ortega, Iván Marulanda, Armando Benedetti, Juan Luis Castro, Andrés García Zuccardi, Guillermo García Realpe, Eduardo Emilio Pacheco, Jose David Name y Jorge Guevara; además de los Representantes a la Cámara: Julian Peinado, Wilmer Leal, Sandra Ortiz, Harry Gonzalez y Katherine Miranda.

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Estos dos proyectos de actos legislativos se presentaron en el Senado. Lo que sigue ahora es unificarlos y conciliarlos en una sola propuesta, que luego pasará a la Comisión Primera Constitucional, donde un senador será su ponente. El proceso es largo y no siempre fácil de entender, pero estar pendientes de su desarrollo es tarea de todos. Los migrantes merecemos congresistas que representen nuestros intereses, y que comprendan la realidad y la diversidad de la diáspora colombiana, compuesta por familias, estudiantes, migrantes laborales, desplazados y refugiados: un enorme 10% de la población colombiana total.  

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Sobre el autor
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Manuela Osorio
Manuela es Comunicadora Social y Periodista de la Universidad de Manizales y tiene un máster en Economía Creativa, Gestión Cultural y Desarrollo de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Ha vivido y trabajado en Estados Unidos, India y Reino Unido. Hoy se dedica a la creación de estrategias digitales para empresas y contenidos para medios digitales e impresos, desde España.

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