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Amor y Amistad en Colombia: ¿A quién quisieras visitar?

Amor y Amistad en Colombia: ¿A quién quisieras visitar?

¿Cuántas veces hemos soñado con tener la oportunidad de teletransportarnos a Colombia, abrazar a los nuestros, compartir un momento con ellos y volver? ¡muchas!, porque si hay algo difícil de vivir en el exterior, es estar lejos de la familia, algunos de sus parejas, y de los amigos -de los buenos amigos-. 

Por supuesto que extrañamos el sudado, el chicharrón, el bocadillo veleño, la sopa ´levantamuertos` de la mamá, y si son de los míos, el chunchullo frito con limón. Sin embargo, la ausencia de los seres queridos en nuestro día a día, pesa mucho más que cualquier antojo gastronómico.

Septiembre es el mes del Amor y la Amistad en Colombia, y es, sin duda, una fecha que apela a nuestros sentimientos. Para quienes vivimos fuera de nuestro país representa, además, una gran oportunidad para reconectar con aquellas personas con quienes no compartimos físicamente, y decirles que aquí estamos, presentes. 

Pareciera que la distancia trajera como consecuencia el deseo ferviente de expresarle a nuestros seres queridos, de manera constante y, de cualquier forma, el amor y la falta que nos hacen, ¿por qué? Porque nunca sabremos cuándo volveremos a verlos, y ustedes estarán de acuerdo conmigo, que ese pensamiento jamás nos abandona. Es el invitado que nunca se va, y que de vez en cuando, reaparece en la escena para recordarnos la fragilidad de la vida. 

Como para muchos aún no es posible viajar y apapachar a los suyos, en Vínculos queremos brindarles la oportunidad de imaginar, de reanudar ese lazo y sentirse parte de una comunidad, que sin importar el lugar del mundo en donde está, se siente igual. 

Me puse entonces, en la tarea de preguntarle a familiares y amigos, si pudieran ir a Colombia en esta época, ¿a quién visitarían y qué le dirían? 

Y, ¿qué dijeron? 

Ana Milena Botero, es una ingeniera manizaleña que vive en Australia hace cuatro años, y hace más de dos, que no ve a su familia. Aún es incierto cuándo podrá volver a abrazarlos, así que sin pensarlo mucho respondió: “iría a donde mi mamá y mi hermano, y les diría que son lo más importante que tengo en mi vida”. 

Por la misma línea se fue Milena Giraldo, quien vive en Nueva York hace más de dos décadas, “por supuesto siempre está la familia en primer plano, especialmente mis padres y mis tías, que fueron las personas que me ayudaron a crecer y ser lo que soy hoy en día”, afirma.   

Carolina Russi, una bogotana que vive en Nueva Zelanda hace más de cuatro años, tenía tiquetes comprados para ir a visitar a su familia por primera vez después de su partida. La pandemia se interpuso en sus planes -como en los de todos-, y aún continúa anhelando el reencuentro. “Visitaría a mis abuelos, que ya con los años y las enfermedades no sé cuándo pueda volver a verlos, y les diría lo mucho que los amo y lo feliz que me hace recordar mi niñez y ver cómo en cada memoria ellos están allí, acompañándome”, comparte.

Pero no todos irían a ver a sus familiares. Algunos extrañan a sus amigos, y les gustaría compartir con ellos. Es el caso de Jorge Mario Restrepo, un caldense que vive en Estados Unidos, hace seis años. “Visitaría a mis amigos de la universidad, con quienes creé una increíble relación. Iría con ellos al Parque del Café, para montar en las montañas rusas”, dice. 

Y sí, planes tan simples para algunos, son oro para otros. Cuántos, por ejemplo, no quisiéramos, al igual que la manizaleña, Ana María Henao, un abrazo de nuestra(o) mejor amiga(o) de infancia. Decirle, como ella, que es una amistad fuerte y duradera, y que, a pesar de la distancia, cuenta con nosotros en cualquier momento. 

Solo quienes vivimos en el exterior sabemos lo que se siente. Es una identificación tácita que no es necesario explicar. 

Finalmente, le hice la pregunta a una de mis mejores amigas del colegio, María Alejandra Galvis, quien vive en Londres hace cinco años, y se quedó con los tiquetes comprados para llevar a su mamá y a su hermana de visita a Europa. “No es fácil pensar en eso. Uno ahora está constantemente conectado y puede expresar sus sentimientos en tiempo real, pero para mí, la mejor muestra de amor es dar tiempo, compartir”, indica.

Le insistí, como periodista intensa, sabía que me daría una respuesta de esas que solo ella sabe dar, y con la que vale la pena terminar el artículo: “Iría a donde mi mamá y mi hermana y les diría que me gustaría estar con ellas en los momentos difíciles, porque sé que el apoyo virtual no es lo mismo, y que recuerden que siempre hemos superado los obstáculos, y esta circunstancia no será la excepción”. 

 

A todos, ¡feliz mes del Amor y la Amistad!

Sobre el Autor

Ana María Giraldo López

Ana es comunicadora social y periodista de la Universidad de Manizales. Tiene experiencia en comunicación organizacional y relaciones públicas. Vive hace seis años en Christchurch, Nueva Zelanda. Su pasión por la escritura y su innato talento como storyteller, la ha llevado a participar en diversos proyectos como: Historias de Cuarentena y New Zealand Stories. En la actualidad es creadora de contenido freelance.

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