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Amor y amistad en septiembre y otras tradiciones colombianas.

Amor y amistad en septiembre y otras tradiciones colombianas.

Una de las mejores anécdotas de cualquier colombiano en el exterior puede ser el momento en que explica que en nuestro país no celebramos el Día de San Valentín. Pese a que es una celebración de amor que se lleva a cabo en la mayoría de los países del mundo, la realidad es que para nosotros el día esperado para festejar el amor y la amistad llega cada año en septiembre. Usualmente sucede el segundo fin de semana de ese mes y es un festejo impulsado principalmente por los comerciantes nacionales, aunque todos nos lo tomamos muy en serio. Desde decoraciones, fiestas entre amigos y el inolvidable juego del Amigo Secreto, aunque estemos por fuera recordamos a septiembre como una fecha para celebrar al lado de la persona amada y para agradecer a nuestros amigos por su compañía.

En nuestro país la decisión fue meramente comercial. En 1969, los comerciantes nacionales argumentaron que febrero era un mes destinado a la época escolar, y por lo tanto no generaba tantas ventas de flores y chocolates. Decidieron entonces que septiembre sería el mes perfecto, pues no tenía ninguna celebración importante (es conocido por no tener festivos). Pero lo más curioso de todo, es que la fiesta del amor en septiembre está lejos de ser la única que solo se ve en Colombia y no se repite en ningún otro lugar. Durante todo el año, además de carnavales y fiesta regionales, los colombianos guardamos tradiciones que nos conectan con nuestros lugares de origen, y que nos ayudan siempre a recordar que estamos llenas de detalles únicos que no se encuentran en ninguna otra nación. Aquí te contamos los más particulares. 

-Día de los ahijados

Aunque no es una tradición de todo el país, es definitivamente una de las más pintorescas. El día de los Ahijados se conmemora cada 29 de junio en Cali y en varios municipios del Valle del Cauca, recordando el vínculo religioso y de crianza que une a los niños con quienes sus padres escogieron para ser sus padrinos. Es tradicional que en esta fecha los ahijados reciban regalos conocidos como ‘macetas’, unas artesanías elaboradas con dulce alfeñique (mezcla de caña con azúcar) que datan del siglo XIX y son decoradas con muñecos y papelitos coloridos. Es posible encontrar macetas de varios tamaños y colores, especialmente en el Festival de las Macetas que se organiza el fin de semana antes de la celebración y que fue declarado Patrimonio Inmaterial de la Nación.

-Una patrona de los conductores:

Los hábitos religiosos de gran parte de América Latina se remontan a nuestra herencia de colonización española, por lo que la mayoría de los países en el continente cuentan con una numerosa población católica. En Colombia esta presencia se hace muy fuerte en épocas como la Semana Santa, pero también en un momento muy particular de julio: el día 16, día de la Virgen del Carmen. Esta advocación de la virgen es una de las más populares en Colombia, por ser considerada la patrona de los conductores y los bomberos. Cada año, esta fecha alberga una forma única de demostrar el fervor religioso: con caravanas de carros, música a todo volumen y hasta fiestas callejeras. También es típico ver a los sacerdotes bendiciendo los vehículos antes de ir a la caravana o a los conductores de buses y carros particulares llevar imágenes alusivas a la virgen. 

-Día de los angelitos:

Halloween es, para muchos, la oportunidad de divertirse con los disfraces, pasar un buen rato con amigos y pedir dulces. En el Caribe colombiano, sin embargo, la ocasión no siempre ha sido muy bien recibida, especialmente por parte de la iglesia católica, que en el pasado tenía un papel muy importante en la toma de decisiones de la sociedad, especialmente en los pueblos más pequeños y apartados de los gobiernos centrales. Una de esas decisiones, que se desprende de una tradición española, es el Día de los Angelitos, que todavía hoy, aunque en menor número, se conmemora en ciudades de la costa en el Día de Todos los Santos, 1ro de noviembre. Según historiadores, la tradición dará lugar a una fiesta llamada Chaquetía el Día de Todos los Santos, realizada en la comunidad de Extremadura, en España, como antesala al Día de los Difuntos (2 de noviembre). Chaquetía es la merienda que se daba ese día y en la que se consumían frutos secos y tortas o panes especiales. En el Caribe se escuchan historias de padres y abuelos que iban de casa en casa, vestidos de blanco, cantando “ángeles somos, del cielo venimos, pidiendo limosna para nosotros mismos” y recibían a cambio frutas y otros regalos. En la actualidad, las arquidiócesis procuran destacar esta celebración, aunque ya no ocurre con la misma fuerza de antes, pero conserva su intención y su característico estribillo. 

-Día de las velitas:

La época decembrina es tal vez una de las más esperadas (y festejadas) en el calendario nacional. En parte obedece al fervor religioso de los colombianos, a su sentido de la familia y también a esa tradición católica que ya hemos mencionado anteriormente. Una de estas celebraciones marca, para muchos, el inicio de las fiestas, y es una muestra del fervor a la virgen María: el Día de las Velitas. Con fecha oficial del 8 de diciembre y desde 1854 se conmemora el día de la Inmaculada Concepción de María, debido a que en ese año el Papa Pío IX emitió una bula en la que afirmaba que María fue concebida sin pecado original. Se cree que ese año en todo el mundo se encendieron velas y antorchas para conmemorar el acontecimiento. En la actualidad no hay registro de otro país que conserve esta tradición de prender faroles (en algunas ciudades en la noche del 7 y en otros, en la madrugada del 8), pero para nosotros es sinónimo inequívoco del inicio de la temporada. 

-Novena de Aguinaldos:

También derivada del catolicismo y fuertemente ligada a la Navidad, la novena de aguinaldos es una de las tradiciones más arraigadas de nuestro país, llevada a cabo incluso por personas por fuera de la fe católica. Aunque no es exclusiva de Colombia (se celebra también en Venezuela y Ecuador, y es equivalente a las posadas, en México), plantea la idea de recitar una serie de rezos y cantos alrededor del pesebre durante los nueve días previos a la Navidad. En Colombia es tan popular que se realiza en empresas, parques, arquidiócesis y hasta centros comerciales, y es también una ocasión social en la que se comparten platos navideños y se cantan villancicos. 

Sin duda, en Colombia nos sobran fechas y tradiciones únicas. Son todas oportunidades para sentirnos siempre un poco más cerca de casa si las realizamos de corazón y desde donde estemos. Sea darle un regalo al ser amado en septiembre, o prender las velitas en honor a la virgen, son costumbres que siempre serán parte de nuestra identidad. 

Sobre el Autor

Jeniffer Varela

Periodista colombiana y magíster en Estudios de Moda, especializada en temas de moda y estilo de vida. Ha trabajado toda su vida escribiendo, ya sea desde la sala de redacción de un periódico, su propio blog o tomando la voz de una marca para llevarla a sus clientes.

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