Seleccionar página

Dos colombianas nos cuentan cómo es vivir en Australia.

Dos colombianas nos cuentan cómo es vivir en Australia.

El país de las playas paradisíacas, la pasarela de sexis surfistas con piel ‘canelita Hollywood’, la combinación perfecta de lo salvaje con lo cosmopolita… delicias por aquí y mucha platica por allá, pero ¿es en realidad Australia ese territorio maravilloso que nos venden? 

Dice el popular refrán que: “nadie experimenta en cabeza ajena”. Y sí, las vivencias son únicas y como le va a uno, quizás no le va al otro. Sin embargo, el dicho tal vez no aplica cuando estamos buscando nuevos horizontes en un país del que no tenemos idea de cómo es el diario vivir. 

Los colombianos que residimos en el exterior somos esa maravillosa oportunidad para conocer de antemano el territorio al que queremos emigrar. Por tal razón, entrevisté a dos manizaleñas, quienes me compartieron, desde su experiencia personal, cómo es vivir en Australia. Me dijeron lo bueno y lo maluco, ¡también! 

Ojo que el suelo australiano es, en su mayoría, semiárido o desértico, una de las razones por las que, a pesar de ser el sexto país más largo del mundo, solo cuenta con 25 millones de habitantes. Pero no se confundan, porque su densidad poblacional está concentrada, en su mayoría, en ciudades como: Sídney, Canberra, Melbourne o Brisbane. Traducción, sus urbes son ¡bastante ocupadas! 

Ana Milena en Melbourne y Ana María en Sídney

Anotación inaportante: Perdón, pero no puedo pasar por alto que nada más colombiano que el nombre Ana. Nótese que el mío también es Ana María ¡ja!

“Yo me imaginaba que Australia era canguros saltando por todas partes. Todos surfistas, monos, altos, bronceados, pero Melbourne es, específicamente, lo opuesto. Tiene una gran diversidad cultural, especialmente asiática. Su clima es ¡tenaz! Regularmente hace frío, es muy ventoso, tanto, que a veces me tengo que sostener de los semáforos”, comparte Ana Milena Botero, una colombiana que lleva viviendo en esta ciudad hace cuatro años. 

Con el tiempo se dio cuenta de que eso que había visto en la televisión quizás estaba, pero en otro lugar. “Queensland es más lo que me imaginé. El clima es tropical y las playas son espectaculares. Es mi estado favorito porque la energía que tú sientes cuando estás allí, es de otro mundo. Es mucho más relajado. Ahí sí están los monos bombones, las mujeres de piernas largas y cuerpos esculturales surfeando, todos en pantalonetas y vestidos de baño. Melbourne es urbana, agitada y todo es rápido”, manifiesta Ana Milena. 

El mismo impacto tuvo Ana María Henao, quien vive en Sídney hace dos años, “el primer día que llegué pensé que había llegado a China. Aquí hay muchísimas personas asiáticas y es una cultura que tiene bastante influencia. Uno espera encontrarse primero con australianos nativos, pero la verdad es que es un espacio multicultural, lo que hace que, en general, la ciudad tenga un ambiente tolerante, incluyente y respetuoso”, afirma.     

Melbourne es conocida como la ciudad cultural de Australia. Tiene un aire liberal y una gran oferta gastronómica. “Es increíble. Tiene un buen sistema de transporte integrado con buses, metro y tranvía. Es muy artística, hay diversidad de festivales, algunos gratuitos, en otros hay que pagar, pero por lo general no es costoso. Bares de todo tipo y personas tocando instrumentos en las calles, lo que hace de su atmósfera algo muy especial”, comparte Ana Milena. 

Sídney, por su parte, es el epicentro de negocios, a pesar de no ser la capital. Es una ciudad que, de acuerdo con Ana María, está en constante movimiento, “todo el tiempo hay actividad, desde que te levantas hasta que te duermes. ¡Es demasiado agitada!, el cambio es la constante, y así como hay muchísimas oportunidades, también hay bastantes personas detrás, lo que genera un escenario muy competitivo”.  

Según Ana Milena, Australia es un país seguro, aunque también aplica el terrible refrán de ‘no dar papaya’. Que tenga una calidad de vida alta no quiere decir que no roben. “Esto no es perfecto”, dice. “Cuando llegué a Melbourne, me impactó muchísimo ver a personas en situación de calle y tanta drogadicción. No me lo esperaba”, agrega. 

Al preguntarle a Ana María qué le hubiera gustado saber antes de viajar, respondió, “que esto no es un sueño en el que no pasa nada. No podemos idealizar. Aquí uno viene a trabajar duro para conseguir sus cosas. Hay que moverse, luchar y no es tan sencillo como las agencias, antes de viajar, le dicen a uno”. 

Vivir una experiencia internacional exige ser flexible y moldear la mentalidad con la que se llega, “la gente acá tiene una actitud muy abierta. En Colombia tenemos muchos prejuicios y acá no es así. Aquí no importa tu posición laboral o tu situación socioeconómica. Tú puedes ir al mismo café a comerte el mismo desayuno que una persona que tiene mucho dinero. Da igual.”, resalta Ana María. 

En esto coincide Ana Milena, quien dice que los australianos son, en general, respetuosos de la ley, relajados y te hablan como si fueras su par. 

Datos económicos

Este es un país que no se escapa de la realidad mundial. La calidad de vida depende del bolsillo. Si el presupuesto es muy limitado, como lo es para casi todos los inmigrantes en un principio, tendrán que compartir casa, baño y, a veces, la habitación con personas que no conocen y que, además, provienen de una cultura diferente a la nuestra. 

“Al principio la experiencia multicultural puede ser increíble, pero con el paso de los años llega un punto en el que se torna molesto y hay cosas que ya no son negociables”, indica Ana Milena. 

“Sídney es una ciudad muy cara. Sí es proporcional a lo que te ganas en el trabajo, pero en comparación con otros pueblos o urbes de Australia, pagas mucho más de renta, servicios y mercado”, asegura Ana María. 

Por ejemplo, la renta de un apartamento pequeño en el centro de Melbourne está alrededor de 2600 AUD al mes -alrededor de 7 millones de pesos colombianos-. Las áreas circundantes suelen ser más económicas. 

En cuanto a la alimentación para una persona, oscila entre los 40 y 50 AUD semanales -más o menos 110.000 pesos colombianos-. 

“¡Claro!, todo te parece costoso en un principio. Yo venía con mis ahorros y es inevitable no convertir todo a tu moneda, adicional que el peso está muy devaluado. A mí me parece muy cara la renta, los aguacates y las frutas, pero es cuestión de aprender en dónde vivir y en dónde comprar”, dice Ana Milena. 

La fama de ser un país en el que se devenga buen dinero, se la tiene bien merecida. Sí, se labora duro y los horarios de algunas industrias son difíciles de manejar. Sin embargo, pagan bien por hora, hay retribución adicional por el tiempo extra y el trabajo en fines de semana, y de acuerdo con Ana Milena, lo más importante, es que es una regla que se cumple. 

Me comentó también que como en Colombia, en Australia se maneja mucho el ‘voz a voz’ y los contactos. “Encontrar trabajo de entrada no es tan fácil como a veces las agencias te lo hacen creer. Igual, todo es de suerte y oportunidad. Puede que una persona llegue y al otro día consiga”, expresa. 

Ambas coinciden en el crecimiento personal que es emigrar. Australia les ha enseñado a ser independientes, a ser abiertas a otras formas de ser y maneras de hacer. Han aprendido a dominar el idioma y a ubicarse en un país en el que se maneja por el lado izquierdo. ¡No crean que es un dato menor! 

Bienvenidos todos a Vínculos, el lugar de los colombianos en el exterior. 

 

Sobre el Autor

Ana María Giraldo López

Ana es comunicadora social y periodista de la Universidad de Manizales. Tiene experiencia en comunicación organizacional y relaciones públicas. Vive hace seis años en Christchurch, Nueva Zelanda. Su pasión por la escritura y su innato talento como storyteller, la ha llevado a participar en diversos proyectos como: Historias de Cuarentena y New Zealand Stories. En la actualidad es creadora de contenido freelance.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *