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¿Cómo afrontar un duelo migratorio?

¿Cómo afrontar un duelo migratorio?

Existen sentimientos, emociones y pensamientos que sólo las personas que hemos emigrado de nuestros países de origen logramos entender. Somos un nicho complejo y diverso en sí mismo, capaces de hablar un solo lenguaje y de identificarnos con situaciones que, como fórmula, se repiten desde el momento en que cogemos un avión. Y es que cualquiera sea la razón para salir de manera indefinida de nuestra casa, migrar es un proceso que se balancea entre el perder y el ganar, y que desata un duelo migratorio inherente por naturaleza.  

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Es fácil entrar a la red y encontrar numerosos artículos y personas invitando a esta aventura, por tanto, se me hizo importante darle espacio al otro lado de la moneda, a los ademanes que vienen consigo cuando tomamos la decisión de inmigrar en otro territorio. 

Para esto, hablé con la psicóloga y máster en Psicoterapia Psicoanalítica y Psicología General Sanitaria, Noelia Gómez Jareño. Oriunda de Madrid-España, Noelia trabaja como terapeuta en Augesis, un centro conformado por psicólogos con más de 10 años de experiencia en salud mental. Especialistas, entre otras áreas, del duelo migratorio. 

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Para empezar, ¿qué es el duelo migratorio?

El duelo migratorio es el proceso por el cual se elaboran las distintas pérdidas acaecidas durante la migración. En palabras más románticas del poeta y cantautor Facundo Cabral, alude a ese sentimiento de no sentirse “ni de aquí ni de allá”.  

Una entrevista en tiempos modernos 

Los descubrí gracias a Google y su eficiente sistema de abrumar con cientos de respuestas en cuestión de segundos. Después de leer sobre el tema y de reconocer lo poco que conocía al respecto siendo una inmigrante, decidí invitarlos a una entrevista. Pensé que, en un momento tan convulso como el actual, todos los esfuerzos por hablar de la importancia de cuidar de la salud mental como lo hacemos con el cuerpo siempre serán bienvenidos.   

A.M. ¿Cuál es la mayor razón de consulta de los inmigrantes?

N.G. En primer lugar, quisiera aclarar que la mayoría de los pacientes atendidos, son personas que han emigrado voluntariamente en busca de una mejora de sus condiciones laborales respecto a su país de origen. Personas provenientes de contextos socioeconómicos favorables, es decir, que se englobarían en lo que comúnmente se denomina clase media. 

En la mayoría de los casos, consultan por un malestar e insatisfacción general en su vida cotidiana. Algunas manifiestan serias dudas sobre el retorno a su tierra natal, no saben si realmente quieren volver o no a su país. Otras, nos trasmiten sus complicaciones para establecer vínculos estables en el país en el que residen o incapacidad para tomar decisiones. 

Por otro lado, también atendemos, y cada vez más, a quienes han vuelto tras una larga estancia en el extranjero. En estos casos, las dificultades más sobresalientes se relacionan con la adaptación e integración al entorno que dejaron, dificultades para el restablecimiento de relaciones interpersonales, choques culturales o malestar en el ámbito laboral por las condiciones del mismo.

A.M ¿Cómo puedo identificar el problema?

 N.G. Es difícil determinar en los primeros tiempos de la migración que existe una mala elaboración o un problema respecto al duelo migratorio.

Una vez superada la adaptación primaria, a veces, sucede que aparece cierto descontento, insatisfacción o malestar que no se sabe a qué atribuir. Además, el malestar se extiende en el tiempo de forma prolongada e indeterminada y abruma en exceso. Es decir, han conseguido aquello que buscaban cuando se marcharon de su país, están integrados en la nueva cultura, pero no están satisfechos y sufren sobremanera sin entender bien qué les está pasando. 

A.M ¿Por qué es importante hacer un proceso de duelo migratorio? 

N.G. No es que tenga importancia hacerlo o no, es que inevitablemente se pasará por ello. 

El duelo es inherente a la migración; lo es porque migrar conlleva variadas pérdidas. Otra cuestión es cómo se haga la elaboración de ese duelo. Quien no consigue elaborarlo correctamente, se verá abocado a sentir una insatisfacción vital y malestar que le lleva a verse atrapado en cuestiones como: pensar que no se tomó la decisión correcta, añorar excesiva y continuamente el país de procedencia, no poder disfrutar de los aspectos positivos y beneficiosos del nuevo país, encontrarse en un limbo de indecisión respecto a asuntos vitales como la compra de una vivencia o la maternidad/paternidad, entre otras. 

Uno de los riesgos de un duelo migratorio no elaborado es su transmisión de generación en generación: si el hijo de personas migrantes recibe continuamente discursos negativos acerca del país actual y siente tal emocionalidad en sus figuras de referencia, tendrá serias dificultades en su desarrollo psicosocial. 

A.M. En tus años de experiencia, ¿han aumentado el número de pacientes inmigrantes que les consultan?

N.G. Sí, han aumentado considerablemente y sigue. Infortunadamente, no existen datos oficiales que reflejen esto cuantitativamente. Sin embargo, Augesis comenzó en el 2015, y de manera extraoficial, puedo asegurar que se han triplicado los datos a este respecto.

A.M.  Finalmente, si miramos el tema desde una perspectiva de interés público, ¿en qué beneficia o afecta a una sociedad que su comunidad inmigrante se logre adaptar a su nuevo país de origen? 

N.G. Es indudable que una población sana supone crecimiento en los aspectos macro y micro social. Por ejemplo, en países desarrollados cuya población geriátrica es muy elevada y la natalidad muy baja, el futuro de las pensiones de jubilación depende en gran medida de la cotización de la población inmigrante en dicho país.

La migración es una amenaza para la salud mental y el equilibrio psíquico. Coloca al individuo en un lugar de vulnerabilidad extrema que no hay que pasar por alto porque puede asociarse a la aparición de múltiples problemas de mayor o menor gravedad (ansiedad, depresión, etc.), pero que suponen un gasto público importante. Por ello, en mi opinión, las políticas públicas deberían incluir estrategias preventivas en este sentido.

En conclusión, creo que todos nos beneficiaríamos como sociedad si existieran políticas de salud mental enfocadas a la migración que trataran de facilitar la elaboración del duelo migratorio y acompañar por parte de profesionales tan duro y complejo proceso.

Para más información pueden visitar Augesis Psicoterapia.

Sobre el Autor

Ana María Giraldo López

Ana es comunicadora social y periodista de la Universidad de Manizales. Tiene experiencia en comunicación organizacional y relaciones públicas. Vive hace seis años en Christchurch, Nueva Zelanda. Su pasión por la escritura y su innato talento como storyteller, la ha llevado a participar en diversos proyectos como: Historias de Cuarentena y New Zealand Stories. En la actualidad es creadora de contenido freelance.

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