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Viviendo dos cuarentenas, Barranquilla vs New York.

Viviendo dos cuarentenas, Barranquilla vs New York.

No ha sido un año normal para nadie. Pero alrededor del mundo, en el mes de marzo, la situación de muchos países comenzó a homogenizarse debido a las medidas para controlar la propagación del Covid-19. En esas fechas comenzamos a escuchar noticias de cuarentenas estrictas impuestas en Europa, y pocos días después sucedió lo mismo con Latinoamérica. En una misma semana, casi todo el planeta fue obligado a quedarse en casa para evitar el riesgo de enfermarse y contribuir a las cifras de contagio. 

Entonces todos nos unimos en rutinas y sentimientos muy parecidos. De incertidumbre, de compartir desesperadamente noticias de cualquier parte del mundo, chequear a nuestros familiares y amigos sin importar en donde estuvieran… para los colombianos que vivimos en el exterior, fue una oportunidad de conectar con nuestros conocidos de cualquier manera posible para asegurarnos de que estuvieran bien y hasta para sincronizar muchas de nuestras rutinas alrededor del planeta. Fue un momento de unidad en el que todos estábamos experimentando las mismas sensaciones juntos, así estuviéramos físicamente separados. 

Sin embargo, a medida que pasaban los días, las diferencias entre las cuarentenas se iban ampliando y las cifras variaron entre países. En Nueva York, la ciudad donde vivo hace tres años y que copó todos los titulares por ser el epicentro de la pandemia en Estados Unidos, los primeros tres meses fueron de noticias desalentadoras números alarmantes que aumentaban cada día, pero llegando a junio las cosas comenzaron a cambiar y la narrativa de las autoridades comenzó a mencionar palabras como reapertura y hablar de planes para “retomar” la normalidad. Comenzamos a tener un poco más de libertad de movernos, los restaurantes abrieron al aire libre, con el buen clima comenzamos a ir al parque. Para la fecha de mi cumpleaños, a mediados de junio, pude reunirme con unos cuantos amigos, todos guardando distancia y sin tocarnos. En julio, pudimos ir a la playa y para agosto fui capaz de salir de la ciudad por primera vez en carro y con tapabocas, con todos los cuidados del caso. 

En Colombia, en cambio, las cifras no dan descanso. Mientras en mi ciudad (y en general en el área tri-estatal, que comprende Nueva York, Nueva Jersey y Connecticut) los casos siguen bajando, en Colombia se registraron 12 mil nuevos casos el pasado 18 de agosto y las medidas de aislamiento en muchas ciudades siguen duras y se endurecen cada vez más. Y mientras yo podía irme de picnic con mis amigos, mi familia y amistades en Colombia incrementaron sus pedidos de que me cuidara, de que no saliera, que no había necesidad (hay que aclarar que hasta el momento no he ido a restaurantes y las salidas se limitan al parque y visitas a mis suegros). Esto en medio de un susto momentáneo por una molestia para respirar, que resultó ser un problema de antaño aumentado por el miedo a enfermarme en esta circunstancia. Sobra decir que han sido meses estresantes para todos, pero quienes vivimos en el exterior hemos tenido que lidiar con una doble dinámica de cuidado que tiene peso en la salud mental. 

Para el psicólogo Jesús David Rolong, esta discrepancia es completamente normal porque se deriva de la experiencia individual y cómo se interpreta. “Ahí se forma una retroalimentación entre lo que se observa y cómo se es observado, el asunto es que eso está atravesado por la cultura. Entra la diferencia entre los manejos de los gobernantes, cómo asume la gente ciertas libertades, qué sentimos al salir, la forma en que tú ves el medio. No es solamente la experiencia individual, es el medio que te rodea, porque ese medio te lleva a interpretar tu conducta de manera diferente”. Es decir, esta doble dinámica tiene como raíz la preocupación por dos perspectivas distintas, lo que hace todo más complicado, y que ha llevado, y estoy segura que no es solo mi caso, a amplias discusiones con familiares y amigos que están lejos sobre lo que pensamos que es correcto o es seguro. 

Pero más allá de querer imponer nuestra posición en el otro o convencernos de que lo que hacemos está bien, el especialista recomienda tomar pasos hacia entendernos para disminuir las situaciones de angustia por las situaciones que no podemos controlar. “Hay que hacer un esfuerzo para entender el contexto en el que se desenvuelve la otra persona. Eso implica conocer las medidas sanitarias, de distanciamiento, todo lo que tiene que ver con el cuidado tanto personal como de las autoridades, que están en función de establecer esos mecanismos a nivel general. Eso es lo que tenemos que explicarle a la otra persona para que vea que no todas las realidades son la misma, que esto no es una situación homogénea. El Covid está en todo el mundo, pero la experiencia vivida no es igual en todas partes”.

Y así como debe hacerse un esfuerzo por hacer entender al otro que nuestra situación en el exterior también es importante, asegura Rolong, tratar de comprender los sentimientos que nuestra propia experiencia puede causar en quienes no la están viviendo. “Hay que entender que estamos en países diferentes y los manejos también lo han sido, y eso incide en la experiencia personal. A medida que se flexibilizan las medidas, se es más libre, entonces de cierta forma tú eres más libre en este momento, pero solo por cómo se manejan las cosas a nivel de Estado. No vivo tu experiencia, pero sí entiendo las condiciones que la rodean”. 

Como en cualquier situación que involucre dinámicas familiares o de seres queridos, la principal sugerencia de los profesionales, es el diálogo. Tal vez, como dice Rolong, en nuestras experiencias algunos encuentren esperanza de que sí se puede salir de esta, y eso es un poco de ganancia. A otros nos cuesta más, pero ciertamente siempre es mejor hablar para entendernos y acercarnos incluso estando lejos y llenos de incertidumbre. Y en algunos casos también se requiere buscar ayuda externa, para sobrellevar mejor este tipo de situaciones. En Nueva York existe la línea NYC Well, que provee asistencia telefónica gratuita y multilingüe en temas de salud mental. En Colombia, el Ministerio de Salud habilitó una lista con entidades que prestan servicios de guía de salud mental en cada ciudad, incluyendo una asistente virtual para dudas relacionadas. 

Sobre el Autor

Jeniffer Varela

Periodista colombiana y magíster en Estudios de Moda, especializada en temas de moda y estilo de vida. Ha trabajado toda su vida escribiendo, ya sea desde la sala de redacción de un periódico, su propio blog o tomando la voz de una marca para llevarla a sus clientes.

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