Propinas en Estados Unidos: conoce qué hacer y qué no

Publicado por Jeniffer Varela | marzo 6, 2019 | Actualidad
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Una de las cosas que más llama la atención a las personas que viajan a los Estados Unidos, y que incluso se discute mucho como parte de la experiencia del viaje, es el tema de dar propinas. Para quienes viven en ese país, el tema se vuelve cotidiano pues en realidad es algo perfectamente cotidiano y que se experimenta prácticamente con cada servicio que se solicita. No solo en los restaurantes: taxis, peluqueros, domicilios y en otros servicios con atención al público son habituales las propinas, y sucede en cualquier ciudad de los Estados Unidos, al punto que está mal visto no dejar un ‘tip’ o dejar una que esté por fuera de lo establecido.

¿Por qué es tan importante el tema de las propinas en las ciudades de Estados Unidos? Las razones no son propiamente felices, sino más bien una cuestión de balance, pues complementa el salario de los meseros y personas que se dedican a prestar algún servicio. En algunos casos, los restaurantes emplean a personas que no tienen definida su situación migratoria o que por alguna razón necesitan recibir dinero en efectivo, así que las propinas son una forma de ayudarse. En otras ocasiones, puede que la persona no reciba salario alguno, y simplemente cuente con las propinas para sostenerse. Y aunque algunos creen que es un sistema fallido (hay otros que, por el contrario, consideran que es una forma de hacer que los trabajadores se esmeren por un buen servicio) bien vale la pena repasar algunos básicos a la hora de dar propinas, para recompensar a las personas por el buen servicio recibido y además comenzar a sumergirte en la cultura del país.

¿Cuánto es?: Lo primero y más importante es tener claros los porcentajes que se esperan en las propinas. El monto casi siempre oscila entre un 15 y un 20 por ciento en los restaurantes y servicios como domicilios y transportes, pero puedes sentirte libre de aumentarlo si crees que recibiste un servicio excepcional, y obviamente para este no hay límites. Si se trata de un bar, lo que se espera es que dejes 1 o 2 dólares por cada ronda, o puedes también seguir la regla de los porcentajes si estás pagando con tu tarjeta y haces una sola cuenta al final. Si no eres una persona de matemáticas, no te preocupes, muchos restaurantes incluyen hasta tres opciones de porcentajes (normalmente 15, 18 y 20 por ciento) en los recibos para que no tengas que enredarte con la calculadora justo antes de pagar. Y como siempre, la tecnología está para ayudar. Tanto los usuarios de Android como de iPhone tienen una variedad de apps Tip N Split, Gratuity o Tip Calculator, que definen el valor de tu propina e incluso la dividen entre los comensales.  

Mejor en efectivo: Esta es otra de las inquietudes de muchas personas que no están acostumbradas a la cultura del ‘tip’, pero se trata también de un asunto de comodidad. Se rumora que siempre es mejor dejar la propina en efectivo (sin importar si estás pagando el resto con tarjeta) para asegurar que el mesero sea quien reciba el dinero, pues se piensa que algunos ‘managers’ no son honestos cuando se trata de repartir las propinas que se pagan con tarjeta. Sin embargo, las propinas en efectivo cada vez son menores, así como menor es el número de personas que manejan dinero en efectivo (especialmente en Estados Unidos, donde las transacciones electrónicas se usan para todo), por lo que siempre será mejor asegurarte que tu pago incluye la propina. En el caso de los restaurantes, de nuevo la cuenta será tu guía, pues después de cobrarte por tu comida, el mesero regresará con dos recibos para que escribas la cantidad que deseas añadir, y que será cobrada más tarde a tu tarjeta.

No solo en la mesa: Como dijimos antes, la costumbre de las propinas en Estados Unidos se extiende a muchos servicios más allá del restaurante. Los salones de belleza son el segundo lugar en el que más se acostumbra dejar propina, y también se estila un rango entre el 15 y el 20 por ciento para ello. Si varias personas te ayudaron (champú, masajista, estilista) lo más educado es dejar una propina a cada uno, de ser posible. En los hoteles, es traidicional dar propina a los botones, ¡y ser más amables cuando tienes muchas maletas! También es común dar propina a los trabajadores del valet parking y si vas a un evento, deja al menos un dólar en un frasco que verás a un lado de la barra con la etiqueta de ‘tip jar’.

Usa la tecnología: A tono con las nuevas tecnologías, las aplicaciones de transportes, domicilios y otros (como la de pasear a tu perro) también incluyen la opción de propinas por el servicio. Algunos de ellos, como los conductores de Uber, no tienen permitido recibir ningún pago en efectivo, y la aplicación siempre te recordará que puedes dar una propina después de calificar a tu conductor.

Siempre es opcional: En los Estados Unidos, las propinas son una norma cultural que es señal de buena educación. Sin embargo, siempre se fundamentan en el hecho de recibir un buen servicio por parte del personal del establecimiento al que vayas. Aunque no dejar propina es una práctica que solo se reserva para cuando de verdad tienes una experiencia terrible, recuerda que el monto es opcional y puedes aumentarlo o reducirlo en la manera en que sientas acorde con el servicio que recibiste, así como también tienes la opción de comentarle a tu mesero o algún superior cuando algo no fue de tu agrado para que la persona que viene detrás de ti pueda contar una mejor historia.

Sabemos que cada país tiene diferentes señas y modales que son producto de su cultura, pero queremos siempre ayudarte a que tu transición sea más suave y que pronto te adaptes a tu nuevo hogar, pero también queremos que te mantengas conectado con tu país, por eso tenemos Vínculos. . Recuerda que puedes seguirnos en Facebook como Vínculos Colombia y visitar nuestra web www.vinculos.co.

 

Jeniffer.

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Sobre el autor
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Jeniffer Varela
Periodista colombiana y magíster en Estudios de Moda, especializada en temas de moda y estilo de vida. Ha trabajado toda su vida escribiendo, ya sea desde la sala de redacción de un periódico, su propio blog o tomando la voz de una marca para llevarla a sus clientes.

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