Para acabar con  la violencia doméstica todas las víctimas  deben conocer sus derechos y denunciar a sus agresores

Es lamentable analizar las cifras de los casos de violencia doméstica a nivel mundial y encontrarnos con que hasta el 70 por ciento de las mujeres han experimentado violencia física y/o sexual, lo peor de esta situación, es que las víctimas de estos abusos, conocen en la mayoría de los casos a sus agresores.  Además, la violencia doméstica continúa siendo una situación muy común y aceptada como normal  en muchos lugares del planeta.

Cuando hablamos de violencia doméstica hacemos referencia  al control que una persona trata de ejercer sobre otra imponiendo su poder sobre ella. Este abuso puede presentarse de manera física, emocional, sexual o financiera.  Los casos más frecuentes que encontramos es en donde los agresores son hombres y sus víctimas, las mujeres. 

«Si te retienen, insultan, atacan, pegan o amenazan, no te confundas. Eso no es amor». No te confundas, ni siquiera es «amor del malo», ¡no es amor!

Saber reconocer las señales de advertencia y buscar ayuda a tiempo puede llegar a salvar nuestra vida en el caso de estar viviendo una situación así. No siempre solemos  tener la conciencia de que estamos siendo abusados o tratamos de ocultar la realidad escondiéndonos tras las máscara del amor. En las relaciones de pareja caemos en el error de “hacernos los de la vista gorda” con los actos de nuestro compañero/a diciendo por ejemplo “él/ella está así, por que tuvo un mal día” o “él/ella me trata mal seguramente porque está muy estresado” o “Yo tuve la culpa por llevarle la contraria”. Excusas constantes  tratan de justificar una agresión ya sea verbal como física nos pueden llevar a la muerte.

Si permitimos que abusen de nosotros y que después con unas flores o unos chocolates olvidemos lo vivido, estamos contribuyendo inconscientemente a que estos agresores continúen con estos actos  y que también lo vean como algo natural que ocurre en cualquier pareja. Lo mejor cuando ocurren estos incidentes, si realmente amamos a nuestra pareja es buscar ayuda profesional, ya sea para el agresor como para la víctima. Los dos la necesitan.

Si estamos en el lado de la víctima, necesitamos saber que existen organizaciones de derechos humanos, grupos de ayuda, entidades gubernamentales  dispuestas a ayudarnos, orientándonos, brindándonos refugio, en algunos casos llegando a ofrecernos un nuevo comienzo, una nueva vida. Programas de preparación  para realizar alguna labor que nos ayude a subsistir económicamente en el futuro, hogares provisionales tanto para nosotros como víctimas, como para nuestros hijos.  A demás, Información y asesoría legal para conocer los derechos que tenemos y cómo podemos hacer para que trabajen a nuestra favor correctamente.

“La violencia jamás resuelve los conflictos, ni siquiera disminuye sus consecuencias dramáticas”.- Juan Pablo II. 

Una situación muy común que se presenta en el exterior, es la del agresor que trata de manipular a su víctima con los temas sobre inmigración. Amenazando a su pareja para que no lo denuncie ante las autoridades, ejerciendo su poder intimidador con el argumento de la deportación o con revocar o demorar el proceso de una visa. En la gran mayoría de los casos  las víctimas terminan cediendo ante estos chantajes, dejando su vida y seguridad en una vulnerabilidad innecesaria por falta de información.

En Estados Unidos el Congreso aprobó la Ley de violencia contra la mujer (Violence Against Women Act o VAWA por sus siglas en inglés), para ayudar a las víctimas de violencia doméstica y a sus hijos solteros menores de 21 años a adquirir el estado de residente permanente por sí mismas y no a través del familiar ciudadano o residente permanente culpable del maltrato.

“Al otro lado del teléfono de emergencias no solo está el fin de los malos tratos. Está la vida que has dejado de vivir”.

En España existe una figura similar en la ley que protege a las mujeres víctimas de violencia doméstica en donde se les concede la residencia y permiso de trabajo. Reino Unido sacó un documento informativo muy completo de ayuda a todas personas víctimas de violencia doméstica donde se pueden documentar muy bien acerca de los derechos, las diversas situaciones que se pueden presentar, planes de protección entre otros. Así mismo, encontramos la página de ayuda  womensaid.org.uk. Por otra parte,  los recién llegados a Canadá  que experimenten violencia doméstica, así no cuenten con estatus,   pueden solicitar un permiso de residencia temporal sin tener que pagar por el trámite. 

México tiene un programa especial para las mujeres inmigrantes víctimas de violencia doméstica en el cual se brinda asesoría en salud, finanzas, educación, orientación legal, entre otros.  Y en Argentina las víctimas de violencia doméstica en caso de emergencia, pueden llamar a la línea 137 la cual es atendida por profesionales especializados los cuales ante una situación de emergencia, ofrecen  acompañamiento de un equipo formado por psicólogos y trabajadores sociales que llegan a la escena con personal policial.

Por estas razones,  la importancia de que acudamos a las entidades de apoyo que nos podrán asesorar sobre los derechos y oportunidades que tenemos, en caso de que seamos  víctimas de violencia doméstica. Son muchos los países que nos brindan soporte integral en este sentido. Recuerden queNo estamos solos  y que, si existen alternativas viables sin tener que seguir exponiendo nuestra seguridad y vida al lado de una persona agresiva.

 

«Rompe el silencio. Cuando seas testigo de la violencia contra las mujeres no te quedes de brazos cruzados. Actúa». – Ban Ki-moon, exsecretario general de la ONU, nos invita a reaccionar cuando veamos una agresión a una mujer.

 

Desde el 2003 en Viena con la celebración de la Conferencia Mundial de Derechos Humanos,  y la Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer ese mismo año, la sociedad civil y los gobiernos han reconocido que “la violencia ejercida contra la mujer constituye una preocupación de las políticas públicas y de los derechos humanos” dando como resultado el establecimiento de normas internacionales de protección. El derecho internacional sobre derechos humanos es claro en este sentido también: “los Estados tienen la obligación de adoptar las medidas oportunas para prevenir, procesar y castigar la violencia ejercida contra la mujer”.

 

 

 

Escrito por: Mónica Sanabria