Este decálogo recoge los imperativos migratorios para tener una buena experiencia como colombiano en el exterior; una serie de reglas y consejos para hacernos la vida más sencilla y asegurarnos de cumplir las metas que nos pusimos a la hora de emigrar. Su cumplimiento a cabalidad no asegura el cielo, pero sí una buena estancia en el extranjero y un mejor retorno al país si algún día decidimos hacerlo. 

PRIMER MANDAMIENTO. Realizarás el registro consular antes que todas las cosas

El registro consular es el trámite por medio del cual avisamos a la Cancillería que vamos a estar fuera del país durante un determinado periodo de tiempo. Este registro le permite al gobierno hacer un seguimiento de los colombianos que hay en el exterior y ofrecerles ayuda en caso de emergencia. Además de esto, al realizar un cambio de residencia permanente es absolutamente necesario identificar cuál es la embajada y consulado más cercano, y cuándo se realizan los consulados móviles, pues con seguridad tendremos que realizar varios trámites allí. Si quieren más información pueden consultar el ABECÉ del registro consular. 

SEGUNDO MANDAMIENTO. No olvidarás dejar el nombre de tu país en alto 

A todos nos duelen esos comentarios -cada vez menos frecuentes- de la época en que Colombia era conocida en el mundo por personajes poco ilustres, conflicto armado y actividades ilícitas. Sin embargo, con el comportamiento de la gran mayoría de migrantes en el exterior en las últimas décadas y los logros de nuestros científicos, artistas, empresarios y deportistas, hoy Colombia es un nombre que se pronuncia con curiosidad y una sonrisa. Como colombianos en el exterior, hemos asumido orgánicamente la tarea diplomática de contar nuestra realidad -las partes buenas y malas-, transmitir los cambios positivos del país, su increíble riqueza natural y cultural, nuestra bonita idiosincrasia y las ganas que tenemos de seguir mejorando. 

TERCER MANDAMIENTO. Te integrarás

Es importante compartir nuestra cultura con las personas del país en el que residimos y conectar con otros colombianos en el exterior, pero es igual de importante y enriquecedor explorar la cultura del país que nos recibe, conocer a fondo su gente y sus costumbres, y mezclarnos con los migrantes de otros puntos geográficos. Esta es una de las experiencias más bonitas de la migración y de la que nuestras familias pueden sacar más provecho en materia de tolerancia, idioma y educación. Aprovecha para explorar la ciudad, disfrutar sus atributos y su forma de vida y conocer su historia y sus habitantes. Fusionar diferentes tradiciones puede ser también algo interesante. 

CUARTO MANDAMIENTO. Honrarás tu país de destino

Este es el cuarto mandamiento pero debe ponerse en práctica desde antes de tomar la decisión de emigrar: informarnos sobre las leyes, procedimientos y trámites de nuestro país de destino es clave para tener una experiencia exitosa. Las fuentes de información deben ser confiables: consulados, embajadas, páginas gubernamentales oficiales y experiencias de otros migrantes que ya hayan pasado por esos procesos, siempre y cuando nos aseguremos de que éstos se mantienen vigentes. Es importante saber, desde Colombia, si vamos a necesitar documentos oficiales que debamos sacar personalmente -registros, firmas, apostillas…- así como aquellos que debemos tramitar en el país de destino o presentar en migración antes de ingresar: visados, certificados, cartas oficiales, entre otros. 

QUINTO MANDAMIENTO. No matarás tus costumbres gastronómicas 

El amor -por la pareja, los padres y por la tierrita- entra por el estómago. Una forma de mantener los lazos vivos con nuestro país es cocinar esos platos típicos de nuestra infancia y transmitirlos a los miembros extranjeros de nuestra familia, incluidos los hijos que hayan nacido en el país de residencia o se hayan ido de Colombia muy pequeños.

La buena noticia es que hoy es posible conseguir muchos ingredientes autóctonos en las ciudades del mundo con gran afluencia de colombianos: aprovecha tus exploraciones por la ciudad y los grupos de colombianos para descubrir dónde los venden. Si no es el caso, explorar la posibilidad de pedirlos por internet o aprovechar las visitas de amigos y familiares es una buena opción para obtenerlos. En últimas, reemplazar materia prima con productos locales puede funcionar o resultar en algo interesante. 

SEXTO MANDAMIENTO. Te conectarás

Unirse a las comunidades y redes virtuales y físicas de colombianos en el mundo es importante a la hora de compartir información y experiencias. La nuestra es una cultura muy unida que tiende a ayudar desinteresadamente a los nuevos miembros de la comunidad en el exterior. Las redes sociales y blogs facilitan mucho la tarea, al igual que los eventos organizados por los consulados, las universidades (si eres un estudiante internacional) y las organizaciones o negocios de otros colombianos que vivan en la misma ciudad. 

SÉPTIMO MANDAMIENTO. No olvidarás planificar tu futuro

Las motivaciones económicas están a la orden del día a la hora de emigrar; mejorar nuestra economía, crear patrimonio y asegurar nuestro futuro son tres prioridades comunes para la mayoría de los colombianos en el exterior. Aunque es importante crear riqueza en el país de destino, también hay un gran porcentaje interesado en mantener sus lazos con el país, ayudar a los familiares que quedaron en Colombia o que no descartan un futuro retorno. El valor del dinero extranjero frente al peso colombiano también favorece mucho la inversión. En este punto tocaremos tres temas básicos: la importancia de tener una cuenta de ahorros en Colombia (las hay especiales para los residentes en el exterior) no solo para depositar las remesas sino también para simplificar otros trámites o utilizarlas cuando vamos de visita; las grandes oportunidades de inversión inmobiliaria (uno de los pilares actuales del país) y la posibilidad de recibir una pensión en Colombia en el futuro, especialmente cuando se llevan muchos años de trabajo en el país y no queremos perder ese tiempo de cotización. 

OCTAVO MANDAMIENTO. ¡Votarás! 

Los colombianos en el exterior somos una gran comunidad que iguala la población de Cali y Medellín juntas y representaríamos en número la segunda ciudad más grande del país después de Bogotá. También somos un pilar importante en la economía, pues nuestras remesas alcanzaron el récord histórico de $6.338,8 millones de dólares en el 2018, lo cual representa un potencial enorme de inversión empresarial y crecimiento económico para el país. En resumidas cuentas y en palabras del politólogo Javier Urrea, “somos una especie de gigante dormido, con poder en masa, en recursos y en intelecto, pero sin ningún tipo de peso político” porque no votamos, y porque no tenemos una representación digna que vele por nuestros intereses. Cambiar esto, por supuesto, está en manos de todos los migrantes. 

NOVENO MANDAMIENTO. Te formarás

Emigrar es una oportunidad perfecta para profundizar o adquirir nuevos conocimientos, y no solo en cuanto al idioma. Si estudiar una carrera o programa técnico no es una posibilidad al alcance en determinado momento, una buena idea es aprovechar los cursos de formación gratuita que se ofrecen en el país de destino a través de consulados, universidades, grupos de apoyo a los migrantes e iglesias. El mundo virtual también es un recurso amplio en materia de cursos de formación gratuita; en cuanto a Colombia, destacamos la iniciativa de formación que vienen fortaleciendo desde hace un tiempo con los cursos virtuales del SENA. Formarse siempre viene bien para mejorar el curriculum, integrarse y/o dar un giro a nuestra actividad profesional y personal. 

 

DÉCIMO MANDAMIENTO. Apoyarás a otros colombianos en el exterior

Desde artistas, deportistas y emprendedores hasta a los recién llegados; este mandamiento se trata de devolver un poco de la ayuda que hemos recibido como migrantes, o de facilitarle el camino a otros en caso de que no hayamos tenido una buena experiencia. De la misma forma en que apoyamos a la Selección cuando juega en donde vivimos, podemos hacerlo con otros deportistas; si hay un concierto o una exposición de algún colombiano en nuestra ciudad de residencia, podemos asistir o ayudar a promocionar su labor. Compartir los logros de científicos e investigadores o comprar en los negocios de nuestros compatriotas también es construir comunidad y patria en el exterior. 

DÉCIMOPRIMER MANDAMIENTO. ¡No darás papaya!

Porque todo decálogo necesita una ñapa, y este los colombianos lo conocemos muy bien: el último mandamiento de nuestro decálogo extendido se trata de mantener todos los papeles en regla, tanto en el país en el que se vive -residencia, empadronamiento, seguridad social, permisos laborales- como en Colombia: cédula de ciudadanía, pasaporte, tarjetas de identidad de los hijos y todos aquellos relativos a las obligaciones tributarias y de otra índole en ambas naciones. No hay que exponerse a multas y problemas por falta de atención, recuerden que colombiano prevenido vale por dos.  

¿Agregarían algún mandamiento a este decálogo? Déjennos sus comentarios.

 

Escrito por: Manuela Osorio Pineda