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Homenaje a las madres

Homenaje a las madres

Respeto, amor y perdón. Los mejores regalos que una madre pueden recibir de sus hijos.

Una madre desde la perspectiva cultural es la que se encarga de la crianza de los hijos, por ende, nos encontramos con madres biológicas, algunas abuelas, tías, hermanas mayores, amigas, vecinas entre otras, que se han encargado de nuestra crianza.  Todas ellas merecen llevar el título de madre y para estas valientes mujeres, nuestro más sentido agradecimiento.

Esas mujeres que nos han amado incondicionalmente, perdonando todas nuestras faltas y esperándonos siempre con los brazos abiertos, sin importar lo cansadas que se encuentren o si se sienten mal, siempre sacarán fuerzas de donde no las tienen para recibirnos con su amor incondicional y una sonrisa en su rostro.

“Jamás en la vida encontrarás ternura mejor, más profunda, más desinteresada y verdadera que la de tu madre”, de Honoré de Balzac.

 

El amor de una madre es absoluto, sincero, auténtico y durará por siempre. Nuestras madres son nuestra fortaleza, son ese cable a tierra que tanto necesitamos en los momentos más difíciles y vivirán por siempre en nuestro corazón. nada ni nadie podrá borrar ese sentimiento de nuestra memoria.

Algunas han sacrificado gran parte de sus sueños por ayudarnos a realizar los nuestros. Han cambiado su vida, su tiempo y su manera de pensar por nosotros, han entregado su corazón y su aliento para que salgamos adelante, nos han construido grandes alas para que cuando seamos adultos podamos alzar el vuelo sin límite, pero siempre enseñándonos el camino de regreso en caso que alguna de estas alas se lastime, para que ella con su inmenso amor pueda repararlas las veces que sea necesarias.

Estas hermosas mujeres siempre nos verán como sus niños, para ellas jamás creceremos, nunca dejarán de preocuparse o angustiarse, si nos ven pasar por momentos difíciles querrán siempre ayudarnos a encontrar la solución.

“El amor de una madre por un hijo no se puede comparar con ninguna otra cosa en el mundo. No conoce ley ni piedad, se atreve a todo y aplasta cuanto se le opone”, de Agatha Christie.

 

Ellas merecen que las tratemos como reinas, merecen nuestro amor, respeto y comprensión. Así como nos cuidaron cuando pequeños y dependiamos de ellas debemos cuidarlas siempre y más aún cuando lleguen a la vejez y sus cabellos estén pintados por hilos plateados y sus líneas marquen el paso de los años en sus rostros.

Su orgullo tratará de imponerse por qué les costará reconocer que ya no puede hacer las tareas que solían hacer cuando tenían todas sus fuerzas. Pero en ese momento será cuando debamos hacerles saber que siempre podrán contar con nosotros.

No nos molestemos si su terquedad se apropia de su carácter, si no pueden recordar todo como cuando estaban jóvenes, si sus fuerzas no les permiten organizar y realizar actividades a las que estábamos acostumbrados por parte de ellas, esto forma parte de las huellas que dejan los años. Ellas no se molestaron con nosotros cuando no sabíamos hablar y queríamos algo, todo lo contrario, con su amor y entrega buscaban la manera de adivinar cuáles eran nuestras necesidades para ayudarnos y así mismo debemos actuar con ellas.

“Una madre es alguien que, a pesar de todos tus fallos, te sigue queriendo y cuidando como si fueras la mejor persona del mundo”.

¡Que no son perfectas como lo idealizamos! así es, no lo son. Son seres humanos, con sentimientos, con historias acuestas, algunas más duras que otras.

Ellas decidieron pasar la página, seguir adelante con sus vidas. En algunos momentos, este pasado pudo afectar la crianza de sus hijos o su forma de reprenderlos, ellas también han cometido errores. Pero este es el momento de entender, perdonar y olvidar. Ellas lo merecen y nosotros también.

Nuestras madres son únicas, son el tesoro más grande que tenemos y debemos estar agradecidos con ellas, porque criar hijos y estructurar un hogar no es tarea fácil. El papel de la madre en el hogar es fundamental para esta sociedad.

No esperemos a que partan para rendirles un homenaje. Es mejor hacerlo en vida mientras tengamos la oportunidad. Si no mañana puede ser muy tarde. Debemos amarlas y darles el valor que se merecen hoy y siempre. Para todas las madres, un agradecimiento enorme y un reconocimiento a esa labor tan importante en esta sociedad. Ustedes son uno de los ejes principales que mueven el motor de esta vida.

Y para las que ya partieron, que su luz siempre permanezca encendida en nuestros corazones.

 

“Desde la distancia te quiero agradecer madre por todo tu amor, entrega incondicional y sabiduría… Como me gustaría estar a tu lado para abrazarte hoy y todos los días”

 

Escrito por: Mónica Sanabria

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