El pasado 23 de marzo, el gobierno ordenó el cierre el espacio aéreo del país (con excepción de vuelos de carga) como parte del plan para disminuir la tasa de contagio del COVID. Al momento del anuncio, eran muchos los colombianos que ya estaban buscando volver de sus vacaciones o viajes que se vieron abruptamente interrumpidos por la pandemia y los diferentes cierres de aeropuertos y mandatos de confinamiento en todo el mundo. Fueron días de caos en los que estudiantes, turistas y en general colombianos que por las circunstancias se encontraban por fuera del país, tuvieron que luchar por un cupo en los últimos vuelos de aerolíneas comerciales antes de que todo se cerrará. 

Pero no todos lo lograron. Muchos, de hecho, se quedaron por fuera con pocos recursos para subsistir o con poco tiempo de estadía legal en países que exigen visas e imponen sanciones a quienes incumplen los tiempos de estadía. Medios locales hablan de un número aproximado de 9 mil colombianos en esa situación, y muchos de ellos se han volcado a redes sociales para contar sus casos y buscar una posible solución a su predicamento. 

Uno de los casos más famosos ha sido el de Paula Osorio, una estudiante colombiana en México que, debido a su embarazo, adelantó su regreso al país con permiso de la universidad en la que cursaba su  maestría, pero que no pudo viajar debido a la cancelación de su vuelo. Paula y su pareja, Gabriel Duque, se encuentran preocupados pues su residencia vence en julio y pese a su embarazo no es considerada prioridad en los vuelos humanitarios para volver a casa. 

También hay casos menos conocidos, de países que no están en el radar de muchos. Tal es el caso de Raúl Gómez, un comunicador colombiano que desde noviembre pasado adelantaba un curso de inglés en Malta, y que se vio afectado por partida doble: no puede regresar por el cierre de las fronteras en Colombia y por la cancelación de la actividad aérea de la isla, una de las dos únicas maneras de acceder a este territorio. “Todos los vuelos comerciales que la gente tenía se cayeron. En ese momento la gente se desesperó porque aquí lo que pasa es que si tu visa se vence tu llamas a la oficina encargada, tienes que proveer unos documentos y te dan un permiso de diez días de permanencia en el país”, cuenta, asegurando que hay muchas comunicaciones cruzadas respecto a la situación que lo hacen temer por sanciones en su visa en cualquier país del territorio Schengen. Este tema ha llevado también a mucha desinformación y trámites duplicados para recibir ayudas, que no están disponibles para muchos, como Gómez. 

La única opción diplomática a la que pueden acceder los colombianos en Malta es el consulado de Colombia en Roma, y Gómez comenta que “todo ha estado lleno de trámites cruzados. Me registré y no me llegaban los correos, mis amigos empezaron a mandarme los formularios”. Ahora está a la espera de un vuelo humanitario organizado por un gobierno maltés, del cual el consulado en Roma no tiene información, y en medio de todo el caos ha tenido que sortear toda una cantidad de trámites que le permitan tener esperanza de regresar a Colombia antes de que venza el permiso de estadía, su contrato de vivienda en Malta y los ahorros que le quedan. “Para mucha gente fue muy complejo porque te exigían una cantidad de cosas como que debes tener una dirección donde vas a llegar porque el vuelo solo va hasta a Bogotá. Tenías que mandar un documento notariado diciendo que una persona te va a recibir en Colombia”. Gómez tuvo que enviar una autocertificación asegurando que tiene un domicilio en Bogotá (ciudad en la que reside hace 22 años) y además enviar el contrato de arrendamiento y una declaración notariada de su compañero de apartamento confirmando su lugar de domicilio. Ahora, está a la espera del vuelo del que tendrá que asumir el costo si quiere tener la oportunidad de viajar. “Me cancelaron varios vuelos y nadie me responde. Empieza uno a hacer cuentas porque no te puedes ir para ninguna parte”.

Precisamente los trámites y los costos de los vuelos para repatriar colombianos son las quejas más constantes en torno a esta situación.  Desde permisos de sanidad en entidades que están actualmente cerradas hasta documentos notariados, los colombianos en el exterior han tenido que recurrir a soluciones improvisadas para poder tener una esperanza de un cupo en los vuelos humanitarios organizados por la Cancillería, con costos que varían dependiendo de la ubicación, pero que se han reportado por valores de 2 mil y 3 mil dólares. Al respecto, el gobierno colombiano aclaró que el carácter humanitario de los vuelos se refiere a las gestiones que se realizan para que estos puedan ingresar al territorio nacional, según lo establecido en la resolución 1032 de 2020. 

¿Qué se puede hacer?: la Cancillería de Colombia ha habilitado diferentes opciones para que los colombianos en el exterior se comuniquen con las respectivas embajadas de los territorios en los que se encuentran, y en su página web ha habilitado un directorio de números y correos electrónicos correspondientes, así como enlaces de orientación jurídica y sicológica para algunos casos. Asimismo, en un comunicado del 13 de mayo, la canciller Claudia Blum aseguró que hasta esa fecha se había registrado el regreso de 3600 nacionales, a la vez que se anunció el nuevo cronograma de vuelos humanitarios para las próximas semanas en diferentes países. Cabe anotar que los colombianos que regresen también deberán correr con sus gastos de alojamiento en Bogotá, para lo cual se han habilitado los denominados ‘paquetes solidarios’ a unos precios de alojamiento menores según explicó el Representante a la Cámara de los colombianos en el exterior, Juan David Vélez. 

Algunas maneras de ayudar: aunque la confianza de muchos está puesta en la oportunidad de encontrar un cupo en un vuelo para regresar al país, la realidad es que solo una parte de los colombianos que se encuentran varados por fuera podrá hacerlo. Mientras tanto, el tema ha despertado la solidaridad de muchos colombianos que han encontrado formas de ayudar a sus compatriotas. Una de estas iniciativas es Quiero Regresar a Casa, una página creada por Daniel Cabrera, un colombiano atrapado en Myanmar, y otro grupo de profesionales que habilitó una web en donde los colombianos varados pueden compartir sus historias y recibir donaciones de parte de quienes puedan hacerlo. En los grupos de redes sociales de colombianos en diferentes partes del mundo también se encuentran decenas de historias y oportunidades de aportar un granito de arena a los compatriotas que están atravesando por momentos difíciles. 

En tiempos como los que vivimos, es innegable sentir frustración y tener momentos de angustia. Sin embargo, es importante que seamos conscientes de las muchas formas en las que, en comparación con otros, somos afortunados. Aferrados a ese sentimiento, podremos hacer nuestro confinamiento más llevadero y tal vez, encontrar formas de ayudar a los demás. 

 

Escrito por Jeniffer Varela Rodríguez