La semana de la moda de Nueva York es un evento de ciudad que lo abarca todo, desde los asistentes hasta los fotógrafos, pasando por diseñadores, marcas y hasta lugares como restaurantes y bares, la ciudad que nunca duerme cada seis meses se vuelca en un frenesí de shows que incluyen un calendario oficial y un sinfín de eventos alternativos en los que los diseñadores emergentes pueden mostrar su trabajo en el marco de una de las plataformas más significativas de la industria. 

Esta plataforma tan importante está siendo aprovechada por un colombiano que ha logrado una consistencia admirable sin tener el apoyo de grandes  cadenas de mercadeo, ni un sistema que muchas veces deja a los diseñadores por fuera del juego y llenos de frustraciones. Su nombre es Christian Colorado, y durante los últimos cuatro años ha presentado sus colecciones en el marco de la semana de la moda de Nueva York con un sello distintivo, urbano y andrógino, y un sueño que se ha costeado de todas las maneras posibles. 

Cuando Christian, oriundo de Caldas y residente en Bogotá, comenzó a diseñar, llamó la atención por su estilo particular y fue invitado a un show de diseñadores emergentes en la Gran Manzana, pero no tenía todos los fondos para llegar a la ciudad. Fue entonces cuando  su manager, Natalia Ochoa, le propuso no solo contar su historia, sino vender sus camisetas para recaudar dinero para el viaje. Las camisetas, que se han vuelto muy populares en Colombia, rezan Nueva York, Paris, Bosa (donde Christian vivió algún tiempo) como parte de una trilogía de lugares icónicos para el diseñador, un recordatorio de que se puede llegar arriba viniendo de abajo. Gracias a esas ventas, Christian pudo presentarse por primera vez en Nueva York, pero también creó, junto a Natalia, el proyecto The BosaYork Dream, que busca devolver un poco a esas comunidades que él siente tan cercanas. 

“Decidimos convertir esto en un proyecto que cierra brechas sociales a través del diseño. Hacemos talleres, dictamos conferencias y apoyamos fundaciones, todo buscando ayudar e inspirar a gente de poblaciones vulnerables”,

Aseguró después de su show en la reciente semana de la moda en Nueva York, donde mostró una vez más que el diseño es su pasión, con una colección  titulada ‘Pashion’, una mezcla de pasión, en español, y fashion, en inglés. Una mezcla muy acertada para su trabajo, que muestra un lado de la moda colombiana que se aleja de lo que normalmente conocemos (color, vuelo, estampados) y se centra en lo más esencial de las prendas, logrando un trabajo de sastrería muy cuidado que se nota en la construcción de cada pieza. 

“Esta colección refleja todo el proceso que a mi me enamora de mi trabajo. Antes de forrar una chaqueta que uno ve esa estructura que va por dentro, uno ve todos esos hilos colgando y dice ´que lindo esto, no quiero taparlo´, entonces por ejemplo muchas cosas van sin forro para que se vea bonito y bien hecho”.

En la colección predominan pantalones y chaquetas con detalles ‘sin terminar’, simulando cortes, hombreras y otros detalles. Todo para un público que puede ser masculino o femenino, con líneas que se diluyen muy fácilmente. 

 

Más colombianos en la Gran Manzana

Cada temporada varios colombianos tienen diferentes presentaciones en el marco de la semana de la moda. Para la primavera 2020, Raúl Peñaranda llegó a Nueva York para presentar su colección, precisamente inspirada en las raíces de su tierra, con una selección de trajes llenos de encajes, brillos y algunos toques de color. El colombo-venezolano presentó una serie de desfiles en asociación con la tienda Via Primavera, en una muestra en la que se pudieron apreciar blusas vaporosas en tonos azules y amarillos, y vestidos de coctel con apliques de encajes y plisados. La colección fue acompañada por las joyas de la marca Flora Amazona, también colombiana, que se especializa en piezas de inspiración precolombina. 

En definitiva, los diseñadores colombianos han encontrado la clave para distinguirse en una industria extremadamente competitiva, y cada día son más los creadores emergentes que entran a jugar en las grandes vitrinas del mundo. Es una prueba de que es posible crear con variedad, siempre de la mano de lo que nos hace únicos y muy apetecidos.

 

Escrito por Jeniffer Varela R.