“90 días, 17.000 millas y 6 hotel check ins y check outs” fue lo que le tomó a Andrea llamar a Seúl su hogar. No era su primera vez en el exterior; aunque confiesa que unos años atrás no le “interesaba recorrer caminos desconocidos”, en el 2009 conoció a un gringo trotamundos que la introdujo poco a poco en el mundo de los viajes, primero alrededor de Colombia y luego alrededor del mundo. Andrea y Brandon (el gringo viajero) se casaron y se fueron a vivir a Denver, donde ella experimentó los diversos aspectos del choque cultural de todo migrante, hizo amigos y se acostumbró a esa vida en Estados Unidos. 

¡Pero la historia sigue! Y se pone cada vez más interesante. 

¿Dónde están Andrea y Brandon una década después de ese encuentro inesperado en un café de La Candelaria? Nada más y nada menos que en Corea del Sur, un destino poco frecuente para los colombianos migrantes, pero que, curiosamente, tiene unos lazos muy fuertes con nuestro país: no nos exige visa de turismo, tiene un parque dedicado a las fuerzas militares de Colombia y su gobierno ofrece una beca completa para los estudiantes colombianos interesados en estudiar allí. 

Fiel a su sueño de infancia de ser “escritora cuando grande”, Andrea documenta su vida y sus viajes en su blog Colombian Abroad y sus redes sociales (advertencia: su cuenta de Instagram es adictiva); también escribe sobre becas, arte, cultura y las vidas de otros colombianos por el mundo. En esta entrevista para Vínculos hablamos sobre el choque cultural, la vida en Seúl y su papel de embajadora de ambas culturas. 

Vínculos: ¿cómo llegaste a Corea del Sur y cómo viviste ese choque cultural? 

Andrea: a Corea llegué por el trabajo de mi esposo. Vivíamos en Denver, Colorado, y él recibió una oferta para trabajar en el área de la tecnología de un colegio internacional de Seúl. Era mi primera vez en Corea, de hecho mi primera vez en Asia del este. Creo que haber estado viviendo en el exterior y haber viajado anteriormente al sudeste asiático me ayudó a que el choque de llegar a una cultura tan diferente como Corea no fuera tan desafiante. 

 

Hoy eres una embajadora de la cultura colombiana en Corea del Sur, pero también una embajadora de la cultura coreana en el mundo. ¿Cómo se dio este proceso? 

A:Unos meses después de estar viviendo en Seúl, empecé a conocer las entidades gubernamentales y turísticas de Corea, ellos anualmente tienen convocatorias para reclutar extranjeros amantes de la cultura coreana que estén residiendo en Seúl, tanto para dar a conocer la cultura de aquellos países dentro de Corea, como para dar a conocer Corea en sus naciones. Korea Net es una de las organizaciones en las que me presenté a principios del 2018 y quedé elegida como reportera honoraria. 

 

¿Cuál es el rol de los reporteros honorarios de Korea Net?

A: Los reporteros honorarios nos encargamos de propagar y dar a conocer la cultura coreana tanto por medio del portal de ellos, como por nuestros propios canales. Por ello, si vas a mi blog y a mis redes sociales de Facebook e Instagram verás que me encanta compartir información de Corea, no solo acerca de la cultura, sino también guías de viaje para facilitarle a los viajeros su paso por el país. Un tema que me fascina es exponer las oportunidades de estudio para colombianos como medio para conocer esta fantástica cultura.  

 Andrea en los Juegos Olímpicos de Invierno de PyeongChang 2018, en los que participaron cuatro colombianos. 

Colombia en Corea del Sur

Gracias al K-pop y los K-dramas, la cultura coreana se ha popularizado en latinoamérica y el resto del mundo, atrayendo nuevos visitantes y potenciales residentes de todas partes del globo. Colombia es un país especial para Corea del Sur, ya que fue el único aliado latinoamericano que envió tropas en la década del 50 para ayudarle en el conflicto con Corea del Norte. Este es el motivo principal de las buenas relaciones diplomáticas entre ambos países y la razón detrás de las generosas becas que otorga el gobierno coreano a los estudiantes colombianos. Uno de esos estudiantes, Sergio Rubio, es hoy el encargado de las exportaciones de ProColombia en Corea, lo cual demuestra los esfuerzos bilaterales por afianzar los lazos no solo culturales, sino también los comerciales y económicos. 

 

¿Cómo es la comunidad colombiana en Corea del Sur?

A: La comunidad colombiana en Corea del Sur no es muy grande; somos alrededor de 300 en todo el país, siendo una gran parte de ellos estudiantes. Corea ofrece becas de estudio para colombianos, tanto para pregrado como para posgrado y por ello cada año llegan nuevos colombianos al país. No son muchos los que se quedan a largo plazo después de terminar los estudios… He escuchado de los extranjeros que han trabajado aquí que la cultura laboral en Corea es estricta y las horas de trabajo extenuantes.

 

¿Cómo ha sido tu integración en la cultura coreana?

A: Integrarse a la cultura coreana en difícil, aquí siempre serás visto como un extranjero independientemente de la cantidad de años que lleves viviendo aquí. ¡Saber el idioma es indispensable a la hora de integrarte! Desafortunadamente, el nivel de mi coreano es muy básico y relacionarme con los coreanos ha sido casi imposible. Es más fácil relacionarse con ellos si han salido de Corea ya sea por estudio o por trabajo y han experimentado la cultura occidental. He encontrado que así son más abiertos y menos tímidos con los extranjeros. 

 

¿Hay similitudes entre las culturas colombiana y coreana?

A: Sorpresivamente en la comida tenemos varias similitudes, empezando porque ellos comen arroz con todo, así como nosotros. Dos de mis platos coreanos favoritos son el bibimbap y el galbitang y coincidencialmente se parecen a dos platos colombianos que me encantan: el calentado y el caldo de costilla respectivamente.

Bananos, azúcar, café, camarones, rosas, claveles, hortensias, panela, cacao, vasos desechables hechos a base de caña de azúcar y mochilas Wayuu, son algunos de los productos colombianos que pueden encontrarse hoy en Corea del Sur

La vida en Seúl

“Aterrizar a Seúl fue la felicidad total. Un nuevo capítulo de mi vida comenzaría. Después de hacer fila por 45 minutos en inmigración, obtuve mi primer sello de entrada. Eran las 4 pm, el cielo estaba azul y despejado, el sol calentaba y una suave brisa refrescaba”, describe Andrea en uno de los primeros artículos sobre su vida en Asia. 

En otro de ellos, nos describe la ciudad tan vívidamente, que es imposible no meterla en nuestra lista de deseos: “Aunque la historia de Seúl se remonta a más de dos milenios atrás, durante la guerra en los años 50 la mayoría de la ciudad fue destruida. Hoy en día, es una de las metrópolis más grandes del mundo y está llena de contrastes, pues es muy moderna pero guarda también algo de su historia”

También aprendimos que Seúl es una de las ciudades más pobladas del planeta: su densidad por kilómetro cuadrado es el doble que en Nueva York y el triple que en Bogotá; su idioma -el coreano- es la cuarta lengua más difícil; el país cuenta con el internet más rápido del planeta, es ilimitado, gratuito y está en todas partes, desde sus famosos cafés temáticos hasta el metro, que, por cierto, fue calificado por la CNN como uno de los mejores del mundo; además, las políticas de reciclaje son estrictas y el amor por las compras es grande. 

Sin embargo, “no todo es perfecto. El tráfico, al igual que en Bogotá, es caótico. Como peatón tienes que estar muy pendiente, porque puede que te echen el carro encima. El metro se llena tanto en horas pico que quedas atrapado entre la gente… ”y la ciudad es tan grande y tiene tantas calles pequeñas, ¡que todavía me pierdo!”

 

¿Qué ha sido lo mejor de vivir en Seúl?

A: Lo mejor de vivir en Corea del Sur es la seguridad y la tranquilidad que uno de mujer siente al salir a la calle sola. Aquí tú puedes salir con celular en mano, con la maleta abierta, con la billetera a la vista y puedes estar tranquila. Me acuerdo que a los pocos días de mudarme fui a un café sola y me aterraba cómo la gente dejaba todas sus pertenencias inatendidas en la mesa para ir a pedir el café, al baño o salir a contestar una llamada. Ahora se me hace dificil viajar a otro lugar y  pensar que debo que tener seis ojos puestos en mis cosas. 

Andrea se declara “fanática de los cafés temáticos”, tan populares en Asia del este. Aquí está en ‘Ryan Cafe’, un sitio dedicado al “león que no tiene melena”, de los ‘Kakao Friends’.

V.¿Y lo peor o lo más difícil? 

A: Desafortunadamente, Seúl tiene un nivel de contaminación altísimo. Algunas veces, cuando la calidad del aire está en sus peores días, el gobierno manda alertas a los ciudadanos para que eviten estar a la intemperie. La contaminación afecta a cada persona diferente: dolores de garganta, ojos resecos, alergias… es una lástima que una ciudad tan bonita como Seúl tenga un enemigo tan grande como la contaminación.  

Con este artículo inauguramos una serie de historias de colombianos que viven en países que son considerados como destinos poco frecuentes para migrar. Si eres uno de ellos y estás interesado en compartir tus experiencias en esta revista, escríbenos a manuelaopineda@gmail.com 

 

Escrito por: Manuela Osorio Pineda.